Catherine Deneuve y otras amazonas

Press Report

Fuentes de noticias de productos actualizados continuamente

Share on Facebook Share on Twitter Share on Google+

Ads

14 enero 2018 06:08:46 RSS Principal

Unas cien mujeres de varios sectores artísticos e intelectuales franceses, encabezadas por la actriz Catherine Deneuve y la escritora Catherine Millet salieron lanza en ristre esta semana en el diario Le Monde contra el movimiento liderado por multimillonarias actrices de Holywood que desde el último trimestre de 2017 han cooptado para ellas el movimiento feminista mundial y realizado una rápida limpieza entre los poderosos viejos blancos verdes de la generación del baby boom anglosajón, beneficiados como Harry Weinstein y otros animadores, productores y actores famosos por el movimiento de liberación sexual que sacudió el mundo y reinó feliz hasta el surgimiento del sida y la posterior irrupción de movimientos neopuritanos. Deneuve, una de las estrellas más icónicas del cine mundial desde su consagración en la polémica película Belle de Jour, dirigida por Luis Buñuel, pertenece a una generación de mujeres occidentales que tomaron la rienda de sus vidas en esos años 60 y nunca tuvieron temor o se sintieron menos que los hombres, por muy poderosos que fueran. Esas mujeres asumieron sin culpa la libertad sexual, el divorcio y el derecho al aborto como algo normal, así como el cambio de parejas y la existencia de familias recompuestas. Ese gran movimiento de liberación femenina inspirado en el pensamiento de Simone de Beauvoir, Camille Paglia, Betty Friedan y Kate Millet, entre otras muchísimas teóricas, al menos en Occidente, logró que en el último medio siglo las mujeres salieran de su papel de amas de casa eternas, sumisas al macho proveedor, e ingresaran de manera multitudinaria a la universidad y al mundo del trabajo, y llegaran con el tiempo a tomar las riendas del poder en empresas privadas o públicas y conquistaran altos cargos en gobiernos, academia, prensa y medios masivos de comunicación. Ese proceso de liberación es irreversible en los ricos países democráticos de Occidente, aunque en otras zonas del planeta, dominadas por el fanatismo religioso o regímenes autoritarios, los beneficios de esa emancipación no han llegado todavía y solo hay deshielos parciales y esporádicos. Por supuesto en los países occidentales persiste la violación, el maltrato conyugal, el abuso de menores, el feminicidio y la trata de blancas, lacras contra las cuales la justicia y las autoridades deben dirigir todas sus armas. En los países musulmanes la mujer sigue siendo confinada al papel de reproductora bajo tutela de padres, hermanos, religiosos y hombres en general. La mujer allí es obligada a llevar el velo y a veces la burka integral que cubre su rostro, para protegerla, según los sacerdotes, de la mirada lasciva y pervertidora del hombre. De igual manera en países muy tradicionales como Japón, India, China o en África la mujer tarda en lograr el beneficio de la libertad conquistada por las feministas en Europa, Estados Unidos y en muchos países hispanoamericanos. En Marruecos Loubna Abidar, mujer que osó actuar en la película Much loved de Nabil Ayouch, premiada en Cannes, donde se denunciaba la prostitución al servicio de ricos provenientes de Arabia Saudita y otras monarquías árabes del Golfo, fue agredida, tuvo que exiliarse y está amenazada de muerte. Lo mismo ha ocurrido en Irán, donde la talentosa dibujante Marjane Satrapi, que denunció en su saga Persépolis la represión de la revolución islámica o directores de cine premiados que describen el imperio de los clérigos, han debido autocensurarse o partir al exilio. Las iglesias protestantes y sectores ultraconservadores cristianos en Estados Unidos y América Latina también han intentado presionar para censurar a artistas y cineastas iconoclastas que usaron de manera crítica las imágenes religiosas en sus obras de arte. Cada vez más fuertes, esos movimientos buscan tumbar logros como la libertad sexual, el derecho al aborto, el divorcio, la pareja homosexual o la educación laica en las escuelas y abogan por el retorno de la mujer al hogar bajo la férula falocrática. Para Catherine Deneuve, Catherine Millet, autora de un exitoso libro sobre su vida sexual, y otras muchas figuras femeninas actuales, el movimiento de las millonarias actrices de Hollywood que en su tiempo fueron la punta de lanza de una imagen sexista de la mujer, de la cual se beneficiaron y fueron cómplices, se inscribe dentro de una ola neopuritana en las redes sociales que considera a la mujer como una menor de edad permanente, frágil y débil que necesita la protección del patriarcado, como ocurre ya en las teocracias, y genera una ola de odio indiscriminada e injusta contra los hombres, que podría llevar a la absurda guerra de sexos. En las redes sociales cualquiera hace ahora justicia por mano propia sin el debido proceso o la presunción de inocencia de los acusados, o sea por fuera del estado de derecho. Camille Paglia por su parte dice que en el mundo la mujer emancipada debe asumir los riesgos de la vida real, de la misma forma que lo hacen muchos hombres en un mundo contemporáneo de violencia que no es el bello reino arcádico de Disneylandia. Los abusos no son solo de hombres contra mujeres, sino también de hombres poderosos contra hombres, abusos de clase, raciales, sexuales, discriminatorios, que sufren también los hombres de bajos rangos o estratos sociales. La polémica causada por el texto de estas figuras tan importantes del arte y el pensamiento es una contraparte necesaria contra la hegemonía actual de las millonarias estrellas hollywoodenses que desataron una ola de delaciones y descalificaciones donde todos los hombres sin distingo ni matiz son tratados de "monstruos" y "puercos", haciendo una injusta amalgana del género masculino en general con los psicópatas, perversos y abusivos machistas que cometen delitos contra hombres y mujeres por igual. Deneuve y Millet alertan contra la "ola purificadora" desatada en las redes sociales y que busca según ellas volvernos a la era victoriana y contra las derivas inquisitoriales de algunas jóvenes feministas radicales de hoy que proponen hasta quitar un cuadro de Balthus del Museo Metropolitano de Nueva York o censurar películas u obras de arte de otros tiempos más libres con métodos que recuerdan los sistemas totalitarios. Artículo completo en Catherine Deneuve y otras amazonas

Vice null Time14 enero 2018 06:08:46


Ads

Compromiso de Jorge Delgado y Catherine Brennan

0.9491295 08 febrero 2016 16:05:22

Jorge Delgado y Catherine Brennan ofrecieron una fiesta para anunciar su compromiso. Familiares y amigos asistieron al evento, que se realizó en la Casa Santo Domingo. Compromiso matrimonial en Cartagena

Vice Todas las noticias Time08 febrero 2016 16:05:22


“Me falta mucho por dar en el atletismo”, Catherine Ibargüen

0.9491295 22 agosto 2015 19:26:51 Noticias de Bucaramanga, Santander y Colombia - Vanguardia.com

La colombiana se encuentra en una etapa de su vida en la cual siente que es más madura deportivamente, pues tiene mayor fuerza mental y física.... Credito: COLPRENSA, EL COLOMBIANO

Vice Todas las noticias Time22 agosto 2015 19:26:51


Catherine Ibargüen: ¡A centímetros del oro olímpico!

0.8304883 01 agosto 2015 18:09:42 Noticias de Bucaramanga, Santander y Colombia - Vanguardia.com

En el 2014 Caterine saltó 15,31 (su mejor marca) en Mónaco, y este año saltó 15, 18 en Estados Unidos.... Credito: COLPRENSA, EL PAÍS

Vice Todas las noticias Time01 agosto 2015 18:09:42


Mi árbol en el Amazonas

0.8304883 30 junio 2015 20:11:34 ELESPECTADOR.COM - Medio Ambiente

Mientras en Bogotá se construyen más de 341.000 metros cuadrados de área para oficinas, en la selva amazónica se han plantado 5.800 árboles nativos en dos años y medio. Repartidos entre las comunidades indígenas que bordean el río Vaupés, están creciendo Yopos, Loiros y Yaca Yaca. Pero a diferencia de cualquier otro árbol que se encuentre en el Amazonas, estos tienen una cualidad especial; asomándose entre la hojarasca y la humedad de la tierra, hay un letrero que indica el nombre de la persona que lo mandó a sembrar. Hacen parte del proyecto Saving the Amazon, que además de compensar la deforestación, busca promover la seguridad alimentaria en el Vaupés. Diminutos aún y abriéndose campo entre la selva, los árboles han sido sembrados por los indígenas Cubeos, cuando se encuentran en las comunidades de Trubón y Timbo, y por los Wananos cuando crecen en el territorio que les pertenece a los habitantes de Santa Cruz y Tayazú, a dos horas en carro desde Mitu, la capital del departamento. La idea es que ellos mismos sean quienes decidan dónde y qué sembrar, pues por experiencia previa, a las personas ajenas que llegan nunca les ha prendido nada. “Aquí han venido los mejores técnicos y expertos en reforestación, de los llanos o más afuera. Una vez sembraron 20.000 árboles y ninguno les dio. Ahora que estamos sembrando los indígenas sí nos están dando, porque nosotros tenemos un conocimiento ancestral,” cuenta Julián López, indígena que lleva trabajando con Saving the Amazon desde que empezó en el 2013, cuando llegaron al acuerdo con los delegados del proyecto y se tomaron juntos la primera chicha. Según las necesidades que se van identificando, los árboles que se plantan pueden ser frutales, maderables o medicinales. De esta forma, “se tiene la oportunidad de recuperar algunos que ya se estaban extinguiendo porque les daban muy duro”, como afirma Henry González, indígena Cubeo que tiene a su cuidado 200 árboles, o se “garantiza que las comunidades tengan frutos que comer cerca”, como lo indica Julián. El proceso de reforestación es sencillo y puede ser monitoreado por la persona que compra el árbol, pues se puede descargar una aplicación que manda una foto del crecimiento cada tres meses y explica cuáles son sus usos. Además, permite medir la huella ambiental, recrear los sonidos del amazonas y recibir noticias diarias sobre medio ambiente. Los indígenas, hacen la visita a sus árboles aproximadamente dos veces a la semana. Se aseguran de deshierbar el área, abonarlo y ver que ningún depredador lo haya tumbado. Van a ver si la mata prendió o cogió alguna enfermedad y a los tres años, cuando ya se considera que tiene “fuercita” por ella misma, la dejan de cuidar. De ahí, pasarán aproximadamente siete años para que algunas empiecen a dar frutos. “Ahora, de los 5.800 árboles plantados sólo tenemos 1.700 vendidos, por eso estamos buscando expandirnos más”, comenta María Jimena Patiño, presidenta de Saving the Amazon. “Este es un proyecto que tiene futuro, porque el Vaupés tiene una capacidad instalada para sembrar 64 millones de árboles y hay 217 comunidades indígenas en el departamento, más o menos, 15.600 personas adultas que podrían sembrar 100 árboles cada una”, son los cálculos que da. Por esto, las empresas pueden mandar a sembrar su propio bosque. Tener de a 100 o 300 árboles protegidos bajo las cuidadosas manos de los indígenas. Porque cuando se ve desde lo alto la espesura verde que es la amazonia, uno no se imaginaría que sufre una deforestación voraz donde se pierden 57% de los bosques que no tuvieron la fortuna de ser cuidados por los mismos sabios. El Espectador también está en medio de la selva Para atravesar el río Vaupés y no caer en sus cachíveras- como le llaman los indígenas a los rápidos- a veces hay que bajarse de la lancha y caminar un estrecho de selva, mientras, los motoristas arrastran la lancha por las piedras que el invierno aún no ha inundado. Se pasa por rutas empantanadas y se busca hacer equilibrio sobre pequeños troncos que hacen las veces de puente. Así es como se llega a la comunidad Cubea de Trubón, a 15 kilómetros de Mitú, donde once familias, entre las 165 personas que registra el censo, son las encargadas de cuidar algunas de las plantaciones que tienen los suscriptores de El Espectador. Todavía pequeños, algunos Loiros y otros Yaca Yaca, son 940 los árboles del periódico que hasta ahora se asoman en un primer saludo al amazonas. 340 de ellos ya llevan el nombre de los suscriptores, desde que fueron entregados en el 2014, y 600 más aún esperan a portar el nombre de su padrino cuando éste se suscriba y reciba este beneficio. El bosque que ha ido construyendo El Espectador, hace parte de la suscripción ecológica, una iniciativa que junto a la tinta a base de soya, el papel con certificación forestal y la campaña BIBO, aseguran la conservación de los recursos naturales. Siembre su árbol por 20 dólares en: www.savingtheamazon.com

Vice null Time30 junio 2015 20:11:34


Catherine Ibargüen sigue brillando como un diamante

0.8304883 12 junio 2015 13:50:14 Noticias de Bucaramanga, Santander y Colombia - Vanguardia.com

La atleta colombiana Catherine Ibargüen se impuso en la sexta parada de la Liga Diamante de Atletismo y tercera del salto triple, que se realizó en Oslo, Noruega.... Credito: RESUMEN AGENCIAS

Vice Todas las noticias Time12 junio 2015 13:50:14


Catherine estuvo ¡soberbia! en EE.UU.

0.8304883 02 junio 2015 00:02:58 RSS Principal

EFE | LA PATRIA Tres años después de su última derrota, en la final olímpica de Londres 2012, la atleta antioqueña Catherine Ibargüen, campeona mundial de triple salto, logró en Eugene (EEUU) su victoria consecutiva número 24 en triple salto, gracias a su último esfuerzo, que la llevó hasta los 15,18 metros. Una marca de 15,04 metros en el segundo turno -récord personal- había puesto en cabeza a la rusa Yekaterina Koneva, actual campeona mundial en pista cubierta. Ibargüen se le acercó mucho en la quinta ronda (15,01) y en la sexta y última resurgió para arrebatarle el primer puesto con el mejor registro mundial del año. Nadie saltó más que la paisa en la historia este torneo estadounidense. La estrella nacional, que logró su mejor registro en triple (15,31) el 18 de julio pasado en Mónaco, se encuentra en su tercer año victorioso. La última derrota de Ibargüen se produjo el 5 de agosto del 2012, cuando fue batida en la final olímpica de Londres por la kazaja Olga Rypakova, que saltó 14,98 metros frente a los 14,80 de la colombiana.

Vice null Time02 junio 2015 00:02:58


Catherine Ibargüen brilló en la Liga de Diamante

0.8304883 31 mayo 2015 07:20:54

La atleta colombiana Catherine Ibargüen, una vez más volvió a ser la mejor en la Liga de Diamante, y esta vez con un desempeño espectacular en el triple salto que se convierte en nuevo récord para la competencia. Esta vez la cita se llevó a cabo en Eugene, Estados Unidos, la deportista saltó nada más y nada menos que 15.18, una marca que hace rato venía buscando la atleta nacional, que definitivamente se perfila para conseguir la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Brasil 2016. De esta manera, Catherine ya completa dos triunfos y llega a 8 puntos para liderar la tabla de posiciones. La deportista completó su décimocuarta victoria consecutiva y debió medirse a rivales como la brasilera Keila Da Silva, Yekaterine Koneva y hasta su compatriota Yosiris Urrutua. Catherine Ibargüen Liga de Diamante

Vice Todas las noticias Time31 mayo 2015 07:20:54


Catherine Ibargüen brilló en la Liga de Diamante

0.8304883 31 mayo 2015 00:16:17 RSS - PORTADA LA OPINIÓN

~La colombiana obtuvo un nuevo récord en triple salto, en la competencia que se desarrolló en Estados Unidos. La atleta logró 15.18 metros.~

Vice Todas las noticias Time31 mayo 2015 00:16:17


El Amazonas que ya no existe

0.7910124 25 mayo 2015 04:15:50 ELESPECTADOR.COM

Un aplauso que se prolongó por diez minutos durante el estreno mundial de la película colombiana El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra, fue la primera señal que recibió este joven realizador en Cannes, hace ya una semana. El broche de oro fue lo que pasó el viernes, cuando la cinta obtuvo el Art Cinema Award a la mejor película de la Quincena de Realizadores, donde se presentan las obras más innovadoras e independientes del cine mundial. “El día del estreno pensaba que uno trabaja cinco años para un momento como este, donde la película deja de ser nuestra y pasa a ser de la gente”, dijo Guerra desde Cannes. El filme se estrenó el jueves en Colombia, con gran expectativa por lo que muchos ya venían diciendo a cientos de kilómetros y unos cuantos abrebocas: un Amazonas en blanco y negro, deslumbrante, al que viajan dos exploradores extranjeros en la primera mitad del siglo XX, pero en tiempos diferentes, para buscar una planta sagrada con la ayuda de un chamán que es el último sobreviviente de su tribu. “Una exploración visual fascinante del hombre, la naturaleza y los poderes destructivos del colonialismo”, dijo Hollywood Reporter, que la ubicó en el tercer lugar del listado de las diez películas favoritas de sus críticos. Guerra (Río de Oro, Cesar, 34 años) venía de hacer una película muy personal, Los viajes del viento, que contaba una historia de sus raíces, de la región del Caribe colombiano en la que nació. Por eso quería lo opuesto, un viaje hacia lo desconocido. “La Amazonia es la mitad del país y le hemos dado la espalda. No tenemos idea ni de su cultura ni de su historia. Es una mancha verde a la que le tenemos miedo”, dice. Un amigo antropólogo le recomendó que leyera los diarios de los primeros exploradores que recorrieron la Amazonia colombiana, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evan Schultes. “Fueron mis guías, y de alguna manera ellos partieron en sus diarios del mismo punto que yo. Dejaban atrás a sus familias cuatro o cinco años para adentrarse a un lugar inexplorado”, explica el colombiano. Fue en esos diarios donde encontró la historia que decidió contar, con un ingrediente adicional y novedoso para el cine amazónico: desde el punto de vista de los indígenas. “Eso es realmente lo que nosotros podemos ofrecer desde el cine que hacemos en América Latina”. El Amazonas que se ve en la cinta ya no existe. “Es como si hubiéramos tenido que hacer una película en la luna. Todo, absolutamente todo, es ficción”, dice Guerra. La razón es que su historia se basa en las fotografías de los exploradores, las cuales retratan un mundo lejano y, como dice el director, muestran una región despojada de su rótulo turístico. “Es un Amazonas que ya perdimos, pero que en el cine vuelve a vivir”. De ahí que la película se haya hecho en blanco y negro. A favor de la producción se sumó que los habitantes de las selvas del Vaupés y el Guainía, donde se filmó la cinta, conocían la historia. Guerra quería hacerla con las comunidades y no sólo les pidió permiso para filmar en lugares sagrados y les explicó sus motivos para hacerla, sino que las vinculó al rodaje delante y detrás de la cámara. También fueron sus guías en lo que él llama “el manejo de la selva”, para que la llegada de la producción “no significara un desequilibrio”. Y funcionó. El clima fue benéfico, no sufrieron enfermedades ni accidentes. El impacto para todo el equipo fue profundo. “Es encontrarse con el gran conocimiento de las comunidades amazónicas, que ha sido muy despreciado por la sociedad occidental. En realidad, han vivido en un ecosistema durante 10.000 años sin depredarlo, manteniendo un equilibrio entre su vida y la naturaleza y sin acabarse entre ellos”. El otro reto era trabajar con indígenas para lograr la autenticidad que buscaban Guerra y la productora Cristina Gallego. En especial, de Karamakate, el chamán interpretado, en su juventud y vejez, por los indígenas Nilbio Torres y Antonio Bolívar. “No había nadie más que pudiera hacer esos papeles, no había mil candidatos, eran ellos, con una fuerza grandísima”, explica. Bolívar es, al parecer, uno de los últimos indígenas ocarinas que sobreviven. Reside cerca de Leticia, ciudad fronteriza entre Colombia, Brasil y Perú, y también fue el traductor del equipo durante las siete semanas que duró el rodaje, ya que hablaba tres dialectos. El premio estimula la distribución de la cinta en una red de 3.000 salas asociadas en Europa, Estados Unidos, África y América Latina. Ciro Guerra ya había estado en Cannes en 2009, con Los viajes del viento, cuando no era común que eso sucediera con una película colombiana. Hoy la historia es otra. En esta versión, el país hace presencia con cuatro cintas seleccionadas, por encima de Argentina, México y Brasil, muestra del crecimiento que ha tenido el cine colombiano y de su calidad. Al galardón de Guerra se suma que la cinta La tierra y la sombra, ópera prima del colombiano César Acevedo, ganó tres premios en la Semana de la Crítica. También participaron Alias María y el proyecto El concursante. *El abrazo de la serpiente es coproducida por Ciudad Lunar, Norte Sur, MC Producciones y Buffalo Films, en asocio con Caracol Televisión y Dago García Producciones.

Vice null Time25 mayo 2015 04:15:50


El Amazonas que ya no existe

0.7910124 25 mayo 2015 04:04:37 ELESPECTADOR.COM - Zodiaco, Cultura

Un aplauso que se prolongó por diez minutos durante el estreno mundial de la película colombiana El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra, fue la primera señal que recibió este joven realizador en Cannes, hace ya una semana. El broche de oro fue lo que pasó el viernes, cuando la cinta obtuvo el Art Cinema Award a la mejor película de la Quincena de Realizadores, donde se presentan las obras más innovadoras e independientes del cine mundial. “El día del estreno pensaba que uno trabaja cinco años para un momento como este, donde la película deja de ser nuestra y pasa a ser de la gente”, dijo Guerra desde Cannes. El filme se estrenó el jueves en Colombia, con gran expectativa por lo que muchos ya venían diciendo a cientos de kilómetros y unos cuantos abrebocas: un Amazonas en blanco y negro, deslumbrante, al que viajan dos exploradores extranjeros en la primera mitad del siglo XX, pero en tiempos diferentes, para buscar una planta sagrada con la ayuda de un chamán que es el último sobreviviente de su tribu. “Una exploración visual fascinante del hombre, la naturaleza y los poderes destructivos del colonialismo”, dijo Hollywood Reporter, que la ubicó en el tercer lugar del listado de las diez películas favoritas de sus críticos. Guerra (Río de Oro, Cesar, 34 años) venía de hacer una película muy personal, Los viajes del viento, que contaba una historia de sus raíces, de la región del Caribe colombiano en la que nació. Por eso quería lo opuesto, un viaje hacia lo desconocido. “La Amazonia es la mitad del país y le hemos dado la espalda. No tenemos idea ni de su cultura ni de su historia. Es una mancha verde a la que le tenemos miedo”, dice. Un amigo antropólogo le recomendó que leyera los diarios de los primeros exploradores que recorrieron la Amazonia colombiana, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evan Schultes. “Fueron mis guías, y de alguna manera ellos partieron en sus diarios del mismo punto que yo. Dejaban atrás a sus familias cuatro o cinco años para adentrarse a un lugar inexplorado”, explica el colombiano. Fue en esos diarios donde encontró la historia que decidió contar, con un ingrediente adicional y novedoso para el cine amazónico: desde el punto de vista de los indígenas. “Eso es realmente lo que nosotros podemos ofrecer desde el cine que hacemos en América Latina”. El Amazonas que se ve en la cinta ya no existe. “Es como si hubiéramos tenido que hacer una película en la luna. Todo, absolutamente todo, es ficción”, dice Guerra. La razón es que su historia se basa en las fotografías de los exploradores, las cuales retratan un mundo lejano y, como dice el director, muestran una región despojada de su rótulo turístico. “Es un Amazonas que ya perdimos, pero que en el cine vuelve a vivir”. De ahí que la película se haya hecho en blanco y negro. A favor de la producción se sumó que los habitantes de las selvas del Vaupés y el Guainía, donde se filmó la cinta, conocían la historia. Guerra quería hacerla con las comunidades y no sólo les pidió permiso para filmar en lugares sagrados y les explicó sus motivos para hacerla, sino que las vinculó al rodaje delante y detrás de la cámara. También fueron sus guías en lo que él llama “el manejo de la selva”, para que la llegada de la producción “no significara un desequilibrio”. Y funcionó. El clima fue benéfico, no sufrieron enfermedades ni accidentes. El impacto para todo el equipo fue profundo. “Es encontrarse con el gran conocimiento de las comunidades amazónicas, que ha sido muy despreciado por la sociedad occidental. En realidad, han vivido en un ecosistema durante 10.000 años sin depredarlo, manteniendo un equilibrio entre su vida y la naturaleza y sin acabarse entre ellos”. El otro reto era trabajar con indígenas para lograr la autenticidad que buscaban Guerra y la productora Cristina Gallego. En especial, de Karamakate, el chamán interpretado, en su juventud y vejez, por los indígenas Nilbio Torres y Antonio Bolívar. “No había nadie más que pudiera hacer esos papeles, no había mil candidatos, eran ellos, con una fuerza grandísima”, explica. Bolívar es, al parecer, uno de los últimos indígenas ocarinas que sobreviven. Reside cerca de Leticia, ciudad fronteriza entre Colombia, Brasil y Perú, y también fue el traductor del equipo durante las siete semanas que duró el rodaje, ya que hablaba tres dialectos. El premio estimula la distribución de la cinta en una red de 3.000 salas asociadas en Europa, Estados Unidos, África y América Latina. Ciro Guerra ya había estado en Cannes en 2009, con Los viajes del viento, cuando no era común que eso sucediera con una película colombiana. Hoy la historia es otra. En esta versión, el país hace presencia con cuatro cintas seleccionadas, por encima de Argentina, México y Brasil, muestra del crecimiento que ha tenido el cine colombiano y de su calidad. Al galardón de Guerra se suma que la cinta La tierra y la sombra, ópera prima del colombiano César Acevedo, ganó tres premios en la Semana de la Crítica. También participaron Alias María y el proyecto El concursante. *El abrazo de la serpiente es coproducida por Ciudad Lunar, Norte Sur, MC Producciones y Buffalo Films, en asocio con Caracol Televisión y Dago García Producciones.

Vice null Time25 mayo 2015 04:04:37