El piano eligió a Teresita y a Blanca

Press Report

Fuentes de noticias de productos actualizados continuamente

Share on Facebook Share on Twitter Share on Google+

Ads

14 enero 2018 06:59:01

El piano está allí muy cerca de las dos, y no hay recuerdo de infancia que no esté interpelado por la sonora majestuosidad de un piano en una habitación o en una sala en penumbras. Las dos son contemporáneas, y el piano fue algo más que un instrumento, fue una presencia embrujadora y seductora. Los dos pianos en silencio, parecían conocer en la distancia la soledad de las montañas y el temblor de sus elegidas. Las dos estaban desde niñas bajo la luz de los pianos. La pianista Blanca Uribe, nacida en Bogotá el 22 de abril de 1940, se ríe y se burla de todo con una gracia que deja en vilo a la audiencia del Aula Máxima de Derecho de la Universidad de Cartagena, en donde ha ido a conversar con su amiga Teresita Gómez, nacida en Medellín el 9 de mayo de 1943. Al ser presentadas por Jaime Monsalve, las dos se miran y se preguntan si es la primera vez que están juntas en un concierto y en un festival internacional como el de Cartagena. Blanca dice que cuando va a tocar, está poseída por las piezas sinfónicas que va a interpretar. En el sueño aparece otra vez la partitura y todo el tiempo está perfeccionando su concierto. A veces, “se me sale el genio”, dice riéndose. Teresita dice que, en su caso, ella medita y maneja la respiración. Y recuerda a su madre que antes de todo, decía “lo que Dios quiera”. Blanca dice que al llegar al escenario lo primero que busca es la salida de emergencia para salir huyendo. “Nací rodeada de música”, dice Blanca. “Con un padre talentoso como Gabriel Uribe, que tocaba el clarinete, la flauta y el saxofón, con una familia grande de catorce hermanos, donde todos tocaban el violín y el chelo, con una bisabuela que tocaba el piano, con una abuela que tocaba el violín, y donde yo desde niña sentí que el piano me escogió a mí”. Teresita nació en el Hospital San Vicente de Paul, y su joven madre, de dieciocho años, María Cristina González, la dejó en el hospital para que le dieran en adopción. Así fue como fue adoptaba por Valerio Gómez y María Teresa Arteaga, una pareja de porteros de la Escuela de Bellas Artes de Medellín, que soñaba con tener una hija, y una mañana alguien dejó a la niña de ocho días en una canastica en la puerta, y ellos, con el corazón temblando, sintieron que esa era la niña que siempre habían deseado tener, y fue no la niña adoptada sino la hija legítima y amorosa de la pareja de celadores. “Veía tocar a los niños de la sociedad de Medellín que iban a aprender música, ellos eran de la sociedad, yo de la sociedad de la música”, dice con ternura. “De día veía cómo tocaban el piano, y de noche, a escondidas, intentaba tocar lo que ellos tocaban de día. A los tres años le dije a mi padre que quería ser pianista. Mi mamá me regañó y me preguntó: ¿Cuándo has visto a una negrita tocando piano? Mi padre me apoyó en mi deseo de ser pianista, y mi madre insistía en que ellos no tenían dinero para comprarme el piano”. El piano estaba todo el tiempo buscando a Teresita, de día y de noche, como si abriera su boca enorme de grandes teclados blancos y negros, para atraparla de una vez, y hacerla hija de la música. Teresita miraba los pianos y los pianos parecían decirle en secreto: Estoy esperando que vengas a tocarme. La música era un nudo en la garganta. Un nudo en el corazón. Y su padre viendo aquella niña asomada a la puerta viendo dormir los pianos en la noche, le dijo: “Toque el piano”. La profesora Marta Agudelo de Maya le enseñó sus primeras clases a los cuatro años. “Así que el conservatorio fue mi hogar hasta mis quince años”, dice Teresita. “Me becaron en mi propia casa, pero la condición era que siempre debía sacar la máxima calificación. Jamás por debajo de 5”. “El segundo piso del conservatorio estaba arrendado a la Voz de Medellín, en donde iban a tocar Lucho Bermúdez y Matilde Díaz, el Dueto de Antaño, Obdulio y Julián, allí escuché cantar a Alfredo Sadel, a Lola Flores, a los boleristas y tangueros. Y en esa misma casa donde yo vivía, que era el Conservatorio, se entrecruzaban la música popular colombiana y latinoamericana y la música clásica del mundo”. Blanca aprendió a tocar el piano de la mano de su abuela paterna, María García, y luego, con la profesora Luisa Manighetti. “En mi caso, yo veía tocar a mi padre y a toda mi familia, y a los amigos de mi padre que venían a casa como el maestro Oriol Rangel, quien me compuso una canción a mis cinco años”, cuenta Blanca. “Qué manera de tocar el instrumento tenía el maestro Oriol. ¡Un señor pianista!”. A los once años, Blanca tocó con la Orquesta Sinfónica de Colombia. “El que no sabe agradecer no sabe merecer”, dice. Tuvo durante diez años el apoyo del filántropo Diego Echavarría Misas, quien le dijo a sus padres que debía estudiar en el exterior. Fue así como ingresó al Conservatorio de Kansas City, se graduó con honores en Juilliard School of Music, y más tarde, se estableció en Viena. “Salí muy temprano de Colombia a los 12 o 13 años, viví en los Estados Unidos y en Europa, y regresé. Nací en Bogotá, pero Medellín es la ciudad donde me siento feliz, enseñando lo que he aprendido. Los antioqueños nacemos donde nos da la gana”, dice riéndose Blanca. “Nací en Medellín, pero fue Bogotá la ciudad que me dio el apoyo más grande en mi carrera. En 1983 el presidente Betancur me envió a Alemania. Sí: tengo gratitud con Bogotá y con Medellín, que también me ha acogido”. Teresita dice que cuando grabó música colombiana en 1983, recibió crítica de varios sectores. Había un desconocimiento y poca valoración del aporte colombiano a la música del mundo. El repertorio colombiano siempre la acompaña en sus conciertos además de la música clásica europea, la obra de los colombianos Adolfo Mejía, Luis A. Calvo, Oriol Rangel, Pedro Morales Pino, Francisco Cristancho, entre otros. Para Blanca Uribe la música colombiana es muy rica y compleja. La perplejidad prejuiciada de los años ochenta: ¿grabando música colombiana?, se ha derivado en una afirmación y en una celebración de los aportes nacionales. Hoy en los conservatorios y universidades de música, es un requisito conocer la historia de la música colombiana y sus grandes compositores populares y sinfónicos. Y los músicos que se gradúan incorporan en sus tesis, en formatos sinfónicos o contemporáneos, la música diversa del país. Blanca dice que cuando fue a tocar a la Alhambra, el murmullo del agua en los jardines, sonaron como pianos en su corazón, y se sintió haber vivido en siglos pasados. “Tal vez fui una del harem”, dice burlándose de ella misma. “Lloré sin saber por qué bajo la atmósfera de la Alhambra”. Teresita dice que, al terminar los conciertos en el mundo, le preguntan por las partituras de esos autores. La música colombiana fascina en el mundo, y a veces, nosotros no lo sabemos. Festival Internacional de Música Clásica 2018 Músico Músicos colombianos Artículo completo en El piano eligió a Teresita y a Blanca

Vice Todas las noticias Time14 enero 2018 06:59:01


Ads

Concierto de las pianistas Blanca Uribe y Teresita Gómez

1.5850186 13 enero 2018 06:07:52

Las pianistas Blanca Uribe y Teresita Gómez ofrecieron un concierto en el Centro de Convenciones, en el XII Cartagena Festival Internacional de Música. Cartagena Festival Internacional de Música Clásica

Vice Todas las noticias Time13 enero 2018 06:07:52


Teresa Gómez y Blanca Uribe suenan su piano

1.5140648 11 enero 2018 06:29:23

A las 7 de esta tarde en el Centro de Convenciones de Cartagena, se presentarán las dos más grandes pianistas colombianas: Teresita Gómez y Blanca Uribe, en el Festival de Música Clásica. Teresita Gómez es la historia de la niña que se crió entre pianos. Veía tocar y memorizaba el movimiento de las manos, para tocar a escondidas de noche, en una casa de música, donde vivía con sus padres adoptivos, celadores de Bellas Artes. Aprendió mirando y escuchando. Comenzó sus estudios de piano a sus cuatro años, de la mano de sus profesoras María Penella y Martha Agudelo. Luego realizó estudios de piano superior en La Universidad Nacional de Colombia con la pianista Tatiana Goncharova, con el maestro Harold Martina en el Conservatorio de la Universidad de Antioquia, donde se graduó como Concertista y Profesora de Piano con honores summa cum laude. Fue alumna de Bárbara Hesse (Varsovia, 1985), Jakob Lateiner (Weimar, 1986), y Klaus Bässler (Berlín, 1987). Ha participado en el Quinteto de Bogotá, el Trío Frank Preuss, Conjunto Colombiano de Música Contemporánea, pianista de la Ópera de Medellín, de la Ópera de Colombia, pianista de los Festivales Bach en Bogotá y Medellín, pianista del Festival de Música Religiosa de Popayán, integrante de la Orquesta Sinfónica de Jeleniej Górze (Polonia), Organizadora del estreno mundial del segundo concierto para piano y orquesta dedicado a Colombia por el compositor italiano Carlo Jachino, profesora de piano en el Instituto de Bellas Artes de Medellín, las universidades de Antioquia, Caldas, Cauca y los Andes. Agregada cultural de la Embajada de Colombia en la ex República Democrática Alemana. (1983-87). Es una de las mejoras pianistas de Colombia, que se presentará a las 7 de esta noche en el Centro de Convenciones de Cartagena, junto a la también gran pianista Blanca Uribe. Blanca Uribe Blanca Uribe realizó sus primeros estudios con su abuela materna, en Bogotá y los continuó en Medellín con la profesora italiana Luisa Manighetti. Becada por el mecenas don Diego Echavarría Misas, viajó a los 13 años a Estados Unidos a estudiar con el profesor polaco Wiktor Labunski y luego se trasladó a Viena donde recibe su grado magna cum laude con el profesor austríaco Richard Hauser en la Academia de Música y Arte Dramático. Con becas de la Organización de Estados Americanos y la Juilliard School hizo estudios de postgrado en la Juilliard School de Nueva York con la profesora rusa Rosina Lhevinne y con Martin Canin. El concierto El concierto de esta noche empieza con Beethoven y su Sonata #11 en sí bemol, pero se adentra en obras sinfónicas del repertorio colombiano. Esta primera sesión del concierto está a cargo de la gran pianista Blanca Uribe, quien interpreta además de Beethoven, a Oriol Rangel, Pedro Morales Pino, Luis A. Calvo. En la segunda parte interviene Teresita Gómez interpretando obras de Adolfo Mejía, Luis A. Calvo, Francisco Cristancho, entre otros. "Blanca Uribe ha interpretado en tres oportunidades la integral de sonatas de Beethoven, dos de ellas en Bogotá, en el Teatro Colón en 1977 y en la Sala de Connciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en 1986; la tercera en algún momento de la década del 90, cuando se desempeñaba como docente universitaria del Vassar College, en Nueva York", precisa Jaime Andrés Monsalve. Escuchar el piano de este par de gigantes es un privilegio. Las obras de Luis A. Calvo (1882-1945) es clave en el repertorio de las dos pianistas. Tercer concierto del Festival de Música El tercer concierto de hoy se cumplirá a las 7 p. m. en el Centro de Formación de la Cooperación Española. El evento se había programado para el Cerro de La Popa, pero el Festival cambió el escenario, y ahora será en el Claustro de Santo Domingo, donde funciona el CFCE. El programa Beethoven y las variaciones sobre temas de Mozart y Händel (Variaciones para chelo y piano), contempla seis piezas musicales de Beethoven y Jean-Louis Duport, interpretadas por el violonchelista Mario Brunello y el pianista Thomas Hoppe. Se destaca hoy Siete variaciones en mi bemol para violonchelo y piano de La flauta mágica, de Mozart, y 12 variaciones en sol mayor sobre Judas Maccabaeus de Händel, las dos obras de Beethoven, que aportan a la obra original, ritmo, tonalidad, tempo y carácter, precisa Carolina Conti. El Cartagena Festival Internacional de Música asciende en calidad musical, organizativa y en la presencia excelsa de músicos de Colombia y del mundo. El abrazo de los dos mundos permite reconocer el viaje de ida y vuelta, las mezclas y las maneras de sentir e interpretar la música clásica en Europa y América. Los músicos En 1986 Mario Brunello fue el primer italiano ganar el prestigioso Concurso Tchaikovsky de Moscú. Estudió con Adriano Vendramelli en el Conservatorio di Musica Benedetto Marcello de Venecia y con Antonio Janigro. El pianista Thomas Hoppe fue el primer ganador del premio “Samuel Sanders Memorial Award” en la Juilliard School of Music. Conversatorio Las dos pianistas participarán de un conversatorio a las 9 y 40 a.m. en el Aula Máxima de Derecho de la U. de Cartagena. A las 2:30 de esta tarde en Casa 1537, en la calle del Colegio del Centro Histórico, se cumplirá una rueda de prensa con los Nuevos Talentos. Cartagena Festival Internacional de Música Clásica

Vice Todas las noticias Time11 enero 2018 06:29:23


Piano y voz, PRESUNTOS cómplices

0.7500738 09 diciembre 2015 03:21:28 ELESPECTADOR.COM

El sistema educativo en Cuba es el único responsable de la existencia de un pianista llamado Iván Melón Lewis. A los siete años él sólo quería dedicar sus horas a multiplicar los golpes de percusión. Nada más existía en su cabeza pero por el reglamento de su país, la edad mínima para comenzar a explorar ese tipo de instrumentos lo superaba. Las únicas opciones concretas que tenía eran el violín y el piano. Con las cuerdas, la pasión existía pero con ellas siempre había construido una relación un poco más lejana que intensa. A todo el mundo podía sonarle bien un solo en el violín... menos a él. Con el piano, la situación era distinta y la atmósfera proporcionada por las negras y las blancas conseguía atrapar su atención. Algo indescifrable había en ese mueble negro que motivaba a Melón Lewis a aproximarse a él. Con el paso del tiempo y con el transcurrir de las horas de cátedra musical supo que la fascinación podía resumirse en que se trataba de un instrumento de percusión, como los que siempre había querido tocar. “Cuando llegó el momento de las definiciones, comprendí que las cuerdas no van para nada conmigo y opté por las teclas”, simplifica el músico que después fue descubriendo las utilidades del instrumento al ver las destrezas oportunas de colegas como Chucho Valdés, Ignacio Jacinto Villa Fernández (Bola de Nieve), Ernán López-Nussa y Gonzalo Rubalcaba. Con la asesoría directa e indirecta de ellos, Lewis estableció su propio camino y escogió el jazz como estilo ideal para desarrollar lo aprendido con los grandes maestros. Bach, Mozart, Beethoven y Debussy fueron su inspiración y, en realidad, quienes lo impulsaron a asumir la música como todos esos ires y venires que caracterizan la actividad artística y creativa. “La academia no me ha quitado ni un gramo para la interpretación del jazz. Mis estudios tradicionales me han aportado capacidad de ejecución. La manera en la que creo que se debe tocar el piano implica mucho entrenamiento y la música clásica tiene eso implícito. Se debe cuidar el sonido y mantener un discurso agradable porque hacer música es como mantener una conversación. El adiestramiento y la combinación mente-dedos los aporta el estudio de la música clásica”, asegura Melón Lewis, quien también se ha adentrado en el oficio de la producción musical. A este pianista cubano lo que más le atrae del jazz es su libertad de expresión y a través suyo logra establecer un canal cumunicativo entre el arte y el público. Para él, el género de las síncopas es uno de los más exigentes. Incluso, gracias a su sonido es que se interesó por la propuesta sonora de la banda española Presuntos Implicados. Por el jazz las cosas se alinearon y dos almas se encontraron en el arte después de muchas búsquedas. En este vehículo musical casi perfecto el pianista cubano y la cantante Sole Giménez se desplazan sin ataduras. “Este formato surge de la inquietud de Sole Giménez y de mi deseo de hacer algo con ella. Intentamos darle un nuevo sentido, un nuevo color a las canciones que hizo famoso al grupo Presuntos Implicados. Al principio fue una iniciativa sin muchas pretensiones porque solamente nos juntábamos para cantar y punto, pero ahora ya llevamos un par de años girando en este formato y nos sentimos muy contentos con lo que hemos hecho”, cuenta el cubano que ya tiene dos discos en su haber: Travesía y Ayer y hoy. El diálogo entre el piano y la voz es muy enriquecedor desde el punto de vista creativo. El formato de dúo obliga a multiplicarse en talento y disciplina. Con un piano y una voz, como únicos recursos, es necesario emplearse a fondo y ambos artistas han convertido la propuesta en un desafío interesante. En cada concierto, así sean las mismas canciones, no pueden hacer lo mismo y lo indispensable está en renovarse. “El jazz es como una película. Comienza tranquilo, en algunos fragmentos parece que se pierde el hilo y al final la idea sigue latente. La narración, en el mejor de los casos, siempre muestra que la música ha tenido sentido y todo ha valido la pena. Eso es lo que nos pasa a Sole Giménez y a mí cuando nos unimos en este formato íntimo, en este diálogo intenso entre el piano y la voz”, dice Iván Melón Lewis, quien se presenta esta noche en Bogotá para hablar con el público a través de las negras y las blancas, el lenguaje que mejor domina. Hoy, miércoles 9 de diciembre, 8:00 pm. Auditorio Old Mutual (Avenida 19 # 109 A – 30). Información y boletería en: 5936300 y www.tuboleta.com

Vice null Time09 diciembre 2015 03:21:28


Piano y voz, PRESUNTOS cómplices

0.7500738 09 diciembre 2015 03:18:43 ELESPECTADOR.COM - Zodiaco, Cultura

El sistema educativo en Cuba es el único responsable de la existencia de un pianista llamado Iván Melón Lewis. A los siete años él sólo quería dedicar sus horas a multiplicar los golpes de percusión. Nada más existía en su cabeza pero por el reglamento de su país, la edad mínima para comenzar a explorar ese tipo de instrumentos lo superaba. Las únicas opciones concretas que tenía eran el violín y el piano. Con las cuerdas, la pasión existía pero con ellas siempre había construido una relación un poco más lejana que intensa. A todo el mundo podía sonarle bien un solo en el violín... menos a él. Con el piano, la situación era distinta y la atmósfera proporcionada por las negras y las blancas conseguía atrapar su atención. Algo indescifrable había en ese mueble negro que motivaba a Melón Lewis a aproximarse a él. Con el paso del tiempo y con el transcurrir de las horas de cátedra musical supo que la fascinación podía resumirse en que se trataba de un instrumento de percusión, como los que siempre había querido tocar. “Cuando llegó el momento de las definiciones, comprendí que las cuerdas no van para nada conmigo y opté por las teclas”, simplifica el músico que después fue descubriendo las utilidades del instrumento al ver las destrezas oportunas de colegas como Chucho Valdés, Ignacio Jacinto Villa Fernández (Bola de Nieve), Ernán López-Nussa y Gonzalo Rubalcaba. Con la asesoría directa e indirecta de ellos, Lewis estableció su propio camino y escogió el jazz como estilo ideal para desarrollar lo aprendido con los grandes maestros. Bach, Mozart, Beethoven y Debussy fueron su inspiración y, en realidad, quienes lo impulsaron a asumir la música como todos esos ires y venires que caracterizan la actividad artística y creativa. “La academia no me ha quitado ni un gramo para la interpretación del jazz. Mis estudios tradicionales me han aportado capacidad de ejecución. La manera en la que creo que se debe tocar el piano implica mucho entrenamiento y la música clásica tiene eso implícito. Se debe cuidar el sonido y mantener un discurso agradable porque hacer música es como mantener una conversación. El adiestramiento y la combinación mente-dedos los aporta el estudio de la música clásica”, asegura Melón Lewis, quien también se ha adentrado en el oficio de la producción musical. A este pianista cubano lo que más le atrae del jazz es su libertad de expresión y a través suyo logra establecer un canal cumunicativo entre el arte y el público. Para él, el género de las síncopas es uno de los más exigentes. Incluso, gracias a su sonido es que se interesó por la propuesta sonora de la banda española Presuntos Implicados. Por el jazz las cosas se alinearon y dos almas se encontraron en el arte después de muchas búsquedas. En este vehículo musical casi perfecto el pianista cubano y la cantante Sole Giménez se desplazan sin ataduras. “Este formato surge de la inquietud de Sole Giménez y de mi deseo de hacer algo con ella. Intentamos darle un nuevo sentido, un nuevo color a las canciones que hizo famoso al grupo Presuntos Implicados. Al principio fue una iniciativa sin muchas pretensiones porque solamente nos juntábamos para cantar y punto, pero ahora ya llevamos un par de años girando en este formato y nos sentimos muy contentos con lo que hemos hecho”, cuenta el cubano que ya tiene dos discos en su haber: Travesía y Ayer y hoy. El diálogo entre el piano y la voz es muy enriquecedor desde el punto de vista creativo. El formato de dúo obliga a multiplicarse en talento y disciplina. Con un piano y una voz, como únicos recursos, es necesario emplearse a fondo y ambos artistas han convertido la propuesta en un desafío interesante. En cada concierto, así sean las mismas canciones, no pueden hacer lo mismo y lo indispensable está en renovarse. “El jazz es como una película. Comienza tranquilo, en algunos fragmentos parece que se pierde el hilo y al final la idea sigue latente. La narración, en el mejor de los casos, siempre muestra que la música ha tenido sentido y todo ha valido la pena. Eso es lo que nos pasa a Sole Giménez y a mí cuando nos unimos en este formato íntimo, en este diálogo intenso entre el piano y la voz”, dice Iván Melón Lewis, quien se presenta esta noche en Bogotá para hablar con el público a través de las negras y las blancas, el lenguaje que mejor domina. Hoy, miércoles 9 de diciembre, 8:00 pm. Auditorio Old Mutual (Avenida 19 # 109 A – 30). Información y boletería en: 5936300 y www.tuboleta.com

Vice null Time09 diciembre 2015 03:18:43


Teresita Barrera, la jueza rebelde

0.7500738 16 agosto 2015 03:18:05 ELESPECTADOR.COM

El 4 de septiembre de 1990, día de su cumpleaños, Teresita Barrera recibió las llaves de su nueva oficina y se puso en la tarea de sacudir el polvo y organizar expedientes. Esa fue la primera vez que lo vio. Al rato, él volvió a pasar. Teresita Barrera se asomó al pasillo y lo vio sentarse en un quiosco cerca de la plaza principal. Al final del día, la recién nombrada personera de Puerto Berrío, un municipio del Magdalena Medio antioqueño, hizo lo que siempre hacía los 4 de septiembre y fue a la iglesia Nuestra Señora de los Dolores a dar gracias por su vida y a orar por sus difuntos padres. “¡No puede ser! –se dijo a sí misma al empezar la eucaristía–. ¡El único hombre que me gusta en este pueblo y justo es el cura!”. Su nombre era Óscar Rico Calderón. Tenía 28 años, no llevaba tanto tiempo de haber sido ordenado como sacerdote en la Diócesis de Barrancabermeja y resultó siendo el hombre de su vida. Teresita Barrera no alcanzó a durar ni un año como personera de Puerto Berrío. Integrante del directorio liberal desde los años 80, cuando estudiaba en la Universidad de Medellín, había conseguido el puesto a través de un padrino político, el diputado Luis Caro Morales, el mismo que, cuando las cosas se pusieron feas, le pidió que dejara de hablar de derechos humanos en una zona tan complicada. Pero en septiembre de 1990, cuando el cargo apenas estaba para estrenarse y la promesa de una Constituyente era la excusa para preguntarle a la gente con qué tipo de país soñaba, Teresita Barrera estaba muerta de la dicha: por fin era abogada, como su padre, y con un trabajo que le gustaba. Anhelaba tener una placa como la que su padre tenía en su biblioteca, en una casa en Planeta Rica (Córdoba) que su familia poco gozó: “Dr. Francisco Barrera. Abogado Titulado”. Él murió después de cuatro infartos, cuando ella no llegaba a los 5 años. “Yo ya voy en infarto y medio”, dice. El primero lo tuvo hace unos años, cuando la Fiscalía la llamó a juicio por “fraude a resolución judicial”, por haber acatado una tutela a destiempo. La tutela la obligaba a reintegrar a una empleada del Juzgado Penal del Circuito de Zipaquirá a quien le había ido pésimo en su evaluación de desempeño laboral, pero ella se rehusaba y se rehusaba. En mayo del año pasado terminó el suplicio: la Corte Suprema confirmó su inocencia, pero el corazón ya estaba fregado. El medio infarto del que habla es el trastorno de ansiedad diagnosticado la noche del pasado viernes 31 de julio, horas antes de entregarse en la Estación de Policía de Tausa (Cundinamarca) para cumplir la orden de arresto de tres días que le había dado el Tribunal Superior de Bogotá y que fue confirmada por la Corte Suprema. Fue el castigo que le impusieron por haberle concedido la libertad a Liliana Pardo, exdirectora del IDU procesada por el carrusel de la contratación –cuya ubicación es un misterio desde que Barrera anuló su arresto por considerarlo ilegal–. Es curioso, pero el día que Teresita Barrera más necesitó de su débil corazón, él no le falló: fue cuando le hicieron el atentado. Ese día, noviembre de 1996, en Medellín, un taxi les cerró la vía a las motos en que se movían ella y los guardaespaldas que le habían asignado. Los guardaespaldas se esfumaron al ver que dos hombres se bajaban armados del carro. A uno se le trabó la pistola y terminó disparándose en su propio pie, pero al otro el arma le funcionó muy bien, apuntó contra la entonces fiscal, que había empezado a recibir amenazas y ofertas de sobornos por investigar a una banda de sicarios tan peligrosa como La Terraza, ella que caminaba hacia atrás cerró los ojos, se apoyó sobre un muro, murmuró alguna oración y ¡pum! ¡pum! ¡pum! Ni una herida. Ni un infarto. “Eran tiempos dificilísimos”, recuerda su exesposo, el que fue sacerdote, Óscar Rico. “Cuando le llegó la primera amenaza yo llevaba ocho días en Puerto Nare (Antioquia) de profesor. Mire, Teresita, yo no hago nada yéndome para Medellín, no me van a dar licencia, lo mejor que puedo hacer es encomendarla a Dios, le dije. Le pedí que siguiera las recomendaciones, que no se despegara de los escoltas. Igual yo viajaba cada ocho días”. Ellos se casaron en noviembre del 91; se divorciaron 11 años después; aún viven juntos. “Yo dejé de ser cura con optimismo, pero ese optimismo no valía nada. Estuve hasta vendiendo libros en la calle. El matrimonio no cuajó del todo por razones laborales: la distancia fue mermando y un maestro no se gana nada, lo que yo me gano ella lo cuatriplica”. Con su sueldo de funcionaria judicial de rango medio, Teresita Barrera mantuvo a mamá Carola hasta que murió en 2001; paga el apartamento en Medellín donde vive su hermana Alicia, quien perdió casi toda la audición cuando era joven y ha vivido con su trabajo de profesora particular; sostiene a sus dos hijos, Susana y Julián Andrés, universitarios; y responde por préstamos como el que sacó para pagarle a su abogado y exprofesor en la Universidad Nacional, Guillermo Angulo, por defenderla en juicio. “A la doctora Teresita siempre la han perseguido mucho. Yo creo que es, y meto mis manos a la candela, porque ha sido una funcionaria demasiado honesta y digna”, dice Angulo. En la Fiscalía no piensan lo mismo. En junio de 2014 anuló la imputación que el organismo había preparado contra Andrés Sepúlveda –el hacker condenado a 10 años de prisión en abril de este año, tras haber aceptado delitos como espiar el proceso de paz en La Habana– y no hubo cámara de televisión o fotográfica que no capturara la molestia y contrariedad que el fiscal Eduardo Montealegre reflejaba en la cara. El alto funcionario no entendía cómo esa jueza consideraba “gaseosa” una imputación que se había basado en “abundantes elementos materiales probatorios y evidencia legalmente obtenida”, y pidió que la investigaran por prevaricato: por hacer lo contrario a lo que dicen las normas. La jueza 10 penal del Circuito de Bogotá, en la otra orilla, no entiende cómo es que todos los casos de connotación van a parar a su despacho: “No puedo creer que de 44 jueces que somos del Circuito Penal de Bogotá, tenga yo tan mala espalda”. Porque no fue solo Liliana Pardo o el hacker Sepúlveda. Fueron Laura Moreno y Jessy Quintero, acusadas de la muerte de Luis Andrés Colmenares, a quienes les concedió la libertad en 2012 por vencimiento de términos en contravía de un país que las creía culpables. Fueron también cuatro investigados por Interbolsa, entre ellos Alessandro Corridori, que en julio pasado recobraron su libertad también por considerar que los términos se habían vencido. Esas determinaciones la tienen hoy con dos investigaciones penales y dos disciplinarias sobre su espalda, confirma Francisco Bernate, quien trabajó con ella para evitar que fuera detenida por el caso de Liliana Pardo: “Resulta muy preocupante que en Colombia los jueces puedan ir a la cárcel por sus decisiones. Para cuestionarlos están los recursos de ley”. María del Pilar Arango, presidenta de la Corporación Jueces y Magistrados, expresa la misma preocupación: “Hemos tenido debates de jueces penales quejándose porque los fiscales, que son sus interlocutores, también les pueden imputar delitos”. Carlos Moreno, juez, sostiene: “La Fiscalía no debería investigar a los jueces, ellos no pueden volverse juez y parte”. Hace cuatro días, Teresita Barrera se declaró impedida para conocer del proceso de Ómar Figueroa, exjefe de la Dirección Nacional de Estupefacientes con quien la Fiscalía negocia un principio de oportunidad que fue negado por otro juez este abril por no cumplir con un requisito de forma. “¿Para qué asumo ese caso, otro más de connotación nacional, si sé que no puedo trabajar con independencia?”, es el resumen más preciso del impedimento. La jueza dice que no puede dejar su trabajo hasta que sus hijos terminen la universidad, que será en un año y medio, y porque “siendo penalista no me imagino ejerciendo desde el otro lado, recibiendo dinero por defender a quienes se apartan de la ley”. Hubo una vez que su entonces esposo, Óscar Rico, le pidió que dejara su trabajo como fiscal. Teresita Barrera llegó a la Fiscalía en febrero de 199

Vice null Time16 agosto 2015 03:18:05


El piano que sobrevivió a las bombas en Gaza

0.7500738 19 abril 2015 19:18:43 ELESPECTADOR.COM - Zodiaco, Cultura

Lo encontraron lleno de polvo. Las cuerdas del único piano de cola de Gaza estaban oxidadas y al tocar las teclas, el sonido era espantoso. El instrumento reposaba sobre el escenario del Teatro Nawras, al norte de la ciudad, debajo de lámparas de metal rotas y un techo despedazado por los cohetes que cayeron a pocos metros del teatro. “Esto no es un piano. Todo está dañado”, explicó la francesa Claire Bertrand, una técnica de música, que viajó a Gaza para reconstruir el instrumento. El periodista de la BBC, Tim Whewell, siguió de cerca su trabajo y el de dos aprendices locales que la asistieron durante el proceso. “Meticulosamente, Bertrand reemplazó cada una de las 230 cuerdas y 88 martillos y paños”, relató el periodista en su artículo ‘Salvando el único piano de cola de Gaza’. Pero antes de que el equipo salvador llegara a la ciudad, el trabajo de de Kahmis Abu Shaabaan, administrador de la escuela de música de Gaza, y Lukas Pairon, creador de la fundación Music Fund (Bélgica), fue fundamental. “Estaban construyendo un inventario de los pianos de Gaza… Quedaron pasmados cuando se dieron cuenta que se trataba de un piano de cola. Pero se sorprendieron aún más cuando la guerra llegó y el instrumento sobrevivió, a pesar de la destrucción a su alrededor”, cuenta Whewell. “Gaza no solo son cohetes, misiles o personas enojadas”, le dijo el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim al periodista de la BBC, quien financió la restauración del instrumento. “El hecho de que el piano estará ahí –restaurado y listo para ser tocado- le dará a los ciudadanos la posibilidad de tener actividades culturales… ellos necesitan escuchar muy buena música”, agregó el músico. Entre los frecuentes recortes de energía, el piano quedó listo para funcionar después de 10 días de trabajo. Y para celebrar su aparición, la única escuela de música de Gaza organizó un concierto en el que la pupila estrella interpretó la Sonata número 19 de Beethoven. Vea el artículo completo en: http://www.bbc.com/news/magazine-32042375

Vice null Time19 abril 2015 19:18:43


El piano que sobrevivió a las bombas en Gaza

0.7027711 19 abril 2015 19:04:16 ELESPECTADOR.COM

Lo encontraron lleno de polvo. Las cuerdas del único piano de cola de Gaza estaban oxidadas y al tocar las teclas, el sonido era espantoso. El instrumento reposaba sobre el escenario del Teatro Nawras, al norte de la ciudad, debajo de lámparas de metal rotas y un techo despedazado por los cohetes que cayeron a pocos metros del teatro. “Esto no es un piano. Todo está dañado”, explicó la francesa Claire Bertrand, una técnica de música, que viajó a Gaza para reconstruir el instrumento. El periodista de la BBC, Tim Whewell, siguió de cerca su trabajo y el de dos aprendices locales que la asistieron durante el proceso. “Meticulosamente, Bertrand reemplazó cada una de las 230 cuerdas y 88 martillos y paños”, relató el periodista en su artículo ‘Salvando el único piano de cola de Gaza’. Pero antes de que el equipo salvador llegara a la ciudad, el trabajo de de Kahmis Abu Shaabaan, administrador de la escuela de música de Gaza, y Lukas Pairon, creador de la fundación Music Fund (Bélgica), fue fundamental. “Estaban construyendo un inventario de los pianos de Gaza… Quedaron pasmados cuando se dieron cuenta que se trataba de un piano de cola. Pero se sorprendieron aún más cuando la guerra llegó y el instrumento sobrevivió, a pesar de la destrucción a su alrededor”, cuenta Whewell. “Gaza no solo son cohetes, misiles o personas enojadas”, le dijo el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim al periodista de la BBC, quien financió la restauración del instrumento. “El hecho de que el piano estará ahí –restaurado y listo para ser tocado- le dará a los ciudadanos la posibilidad de tener actividades culturales… ellos necesitan escuchar muy buena música”, agregó el músico. Entre los frecuentes recortes de energía, el piano quedó listo para funcionar después de 10 días de trabajo. Y para celebrar su aparición, la única escuela de música de Gaza organizó un concierto en el que la pupila estrella interpretó la Sonata número 19 de Beethoven. Vea el artículo completo en: http://www.bbc.com/news/magazine-32042375

Vice null Time19 abril 2015 19:04:16


La senadora Teresita García

0.7027711 14 abril 2015 19:00:32 ELESPECTADOR.COM

Vice null Time14 abril 2015 19:00:32


Cumpleaños de Teresita Román de Zurek

0.7027711 31 diciembre 2014 06:41:31

Teresita Román de Zurek celebró su cumpleaños con familiares y amigos en la Casa Román. Cumpleaños en Cartagena

Vice Todas las noticias Time31 diciembre 2014 06:41:31


Violín, viola y piano

0.7027711 11 noviembre 2014 01:46:51 El Nuevo Día - El Periódico de los Tolimenses

Credito: EL NUEVO DÍA ...

Vice Todas las noticias Time11 noviembre 2014 01:46:51