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La tragedia que 'emboscó’ a héroes del fútbol

19 noviembre 2017 06:46:23

Un gran nubarrón se alza en el cielo. Ya se aproxima una fuerte tormenta; y en un autobús un vallenato anuncia una tragedia que ilustres héroes presagiaron y terminó llevándolos consigo. Mientras tanto, en la carretera una vaca lentamente moría. Tras pastar hasta hartarse, enloquecida rompió su cerca intentando atravesar la vía, pero fue embestida por un carro fantasma. Inerte se cubría con la noche y la lluvia que caía ese sábado 30 de octubre de 2004. Y por el camino, aquellos titanes vistiendo de verde y blanco, se acercaban en el autobús. Aguerridos y aún adolescentes, forraban su ser con armaduras de sueños, mientras que sostenían como bandera, hacerse profesionales y llegar a la cúspide del fútbol. A Ciudad Sincelejo, uno de los dos equipos costeños clasificados a la final del Campeonato Nacional Interclubes Sub 17, lo esperaban con temor Deportivo Cali y Millonarios. El periplo deportivo llevaba dos periodistas. Estaban ansiosos por contar las hazañas que todos esperaban de los virtuosos atletas en la fría Bogotá. La “embarcación” capitaneada por el presidente de la Liga, Jaime Osuna, navegaba entre Bosconia y Pailitas (Cesar) con casi cuatro horas de travesía. Con la bandera de Sucre en el pecho llevaban más de 220 kilómetros recorridos desde la cancha de Florencia, de Sincelejo, donde se reunieron para “zarpar”. Todo era camaradería entre los ocupantes del Brasilia, quienes planeaban llegar a Curumaní para cenar y descansar, pero de repente todo se oscureció para siempre. Una fuerte tormenta De la nada apareció una tractomula. Venía en sentido contrario e hizo cambio de luces al bus que arrullaba a los deportistas en cómodos asientos. Veloces ambos se acercaban a la vaca que yacía inalterable y el piloto de la máquina de carga, al arrollar el semoviente, perdió el control en la estrecha autopista. La “mula”, cargada con 30 toneladas de carbón, asomó su vagón convertido en una inmensa y afilada hacha, arrasando la nave del onceno. Eran las 7:05 p. m. y minutos antes los jóvenes habían bailado hasta cansarse la canción del momento: “Gasolina”, de Daddy Yankee. Luego, ya sin alientos, permitieron a los adultos de la delegación escuchar vallenatos. Pero aquel endemoniado filo borró esa alegría en un solo parpadear, acabando de tajo la vida de ocho futbolistas, el preparador físico y el presidente de la Liga. Rafael Orozco siguió cantando como si nada “La creciente”, aunque el bus envuelto en una dantesca escena, había sido lanzado a un barranco. Yacía mutilado, y en sus retorcidos fierros, había ocho cadáveres. Mientras, los jugadores Milton Hurtado y Nelson Bustamante morían destrozados a unos 40 metros. No era una pesadilla Agonizaban miles de ilusiones y entre sombras de luces declinadas afloraban gritos y llantos envueltos en incertidumbre y terror. Algunos vieron de inmediato la magnitud de la tragedia, uno, Rodolfo Bolaño. Valientemente, tras notarse ileso, el preparador de arqueros, empezó a auxiliar a los heridos. Por el estruendo, un llantero que trabajaba a unos 50 metros dejó su taller y corrió hasta llegar al lugar alumbrando la escena con una linterna. Angustiado decía que había avisado a la Policía sobre el animal en la vía, media hora antes del siniestro, pero que unos uniformados llegaron, lo observaron y se marcharon. Mientras tanto, Luis Grau, técnico de la Selección, salía como podía de la destartalada carrocería. Caminaba sin rumbo en línea recta tropezando como zombi y con sus manos se tomaba la cabeza. De repente, en tinieblas, apareció un hombre de aspecto militar. Dijo a Bolaño saber de enfermería. “Apuntaba” con una mano al cuello de cada cuerpo y decía si estaba vivo o muerto. A su encuentro con Bolaño, Grau le dijo con voz quebrada: “Bola, encárgate de todo”. Más tarde fue visto sentado sobre una piedra en la llantería llorando como un niño. El estratega se había traído a trabajar con él desde Barranquilla a su mejor amigo, Julio Romero, el primero en ser impactado por el tráiler. Iba al costado de la ventana del segundo sillón de la izquierda con el periodista Walter Contreras, quien escapó del latigazo y vio morir a su lado al preparador físico. El periodista Felipe Bertel se sintió caer en un abismo, pero estaba en la entrada al corregimiento Loma de Potrerillo. Un asiento aprisionaba sus piernas y a su lado estaba el cadáver en posición fetal del jugador Enrique Osuna. Llegaban personas, unas a curiosear y otras a auxiliar, también la Cruz Roja, la Policía y la Fiscalía, que a eso de la 1 a. m. ya casi acababan de levantar los cadáveres. Los heridos fueron trasladados al hospital de Bosconia y los ilesos a un hotel donde amanecieron sin dormir. Vivos, pero también deshechos, recibían llamadas de familiares que no creían tal tragedia. Y los presentimientos sobre el siniestro no duraron en salir a flote. El volante Eider Marmolejo, uno de los fallecidos, había escrito en una pared de su cuarto, “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. Pero la frase, descubierta horas después del accidente por su hermanito menor, no fue la única. En la habitación de su madre anotó: “Cristo te ama y siempre te amará, mamá”. Instantes antes del accidente, tras leer la Biblia, Eider recostó su cabeza, cerró sus ojos y comenzó a orar en silencio, así lo cuenta Adrián Guzmán, quien iba a su lado y fue uno de los futbolistas sobrevivientes. Cicatrices y esperanzas Ya pasaron 13 años y de la tragedia aún fluyen tristes consecuencias, una de ellas: la muerte de Nelson Bustamante. Tras la desaparición de su único hijo, Nelson Enrique, el próspero comerciante entró en depresión, quebró, enloqueció y murió. A su dolor se le sumó impotencia al precluir las investigaciones contra el conductor de la tractomula, quien alegó no haber visto la vaca. Diego Berdugo, sobreviviente, jugó en Primera B y hoy es odontólogo; Johnny Ríos, destacado arquero del Junior, hoy es policía y Rafael Prens, quien actuó con el Tolima, es comerciante. Luis Vitola, es profesor de matemáticas; Francisco Pacheco, abogado; Johan Berrío tiene su propia escuela de fútbol; y Jairo Sierra es asistente técnico. Algunos son padres, solo practican fútbol por salud y se emocionan al ver por televisión a Juan Guillermo Cuadrado (Juventus) y David Ospina, a quienes enfrentaron en festivales. Rodolfo Bolaño fortaleció su vena artística, hoy combina su trabajo como preparador de arqueros con la prosa urbana y la pintura, además se graduó como psicólogo. Los periodistas Contreras y Bertel no superan el miedo a viajar, pero detrás del micrófono agradecen la nueva oportunidad que les dio la vida. Entre tanto, Grau, quien quedó traumado por la muerte, prácticamente en sus manos, de estos diez héroes del fútbol, lucha día a día contra este enorme peso. “Era una selección de alto nivel técnico, jugaba con base en la posesión de la pelota y una estructura poco conocida en sus momentos, pues lo hacía con tres centrales”, recordó. Este equipo siempre pensaba en ir a buscar el triunfo jugará donde jugara, tenía una táctica en cada partido, según el estratega y ex futbolista del Junior en los 70. Dentro de la investigación del accidente, el supuesto dueño del semoviente negó su propiedad y nunca se le pudo comprobar su tenencia. La solicitud de indemnización a familiares de las víctimas falló al ser revocada la responsabilidad indilgada a la empresa para la cual trabajaba la tractomula. Por su parte, los policías dijeron haber visto la vaca en la vía, pero que los vehículos podían pasar sin problemas. Y como castigo por enfrentar la impunidad, los familiares de las víctimas resultaron condenados con el pago de 7 millones de pesos por costos del proceso.

Vice Todas las noticias Time19 noviembre 2017 06:46:23


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Tragedia y presagio de una emboscada a héroes del fútbol

14 noviembre 2017 22:21:09

Un grande nubarrón se alza en el cielo. Ya se aproxima una fuerte tormenta; y en un autobús un vallenato anuncia una tragedia que ilustres héroes presagiaron y terminó llevándolos consigo. Mientras tanto, en la carretera una vaca lentamente moría. Tras pastar hasta hartarse, enloquecida rompió su cerca intentando atravesar la vía, pero fue embestida por un carro fantasma. Inerte se cubría con la noche y la lluvia que caía ese sábado 30 de octubre de 2004. Y por el camino, aquellos titanes vistiendo de verde y blanco, se acercaban en el autobús. Aguerridos y aún adolescentes, forraban su ser con armaduras de sueños, mientras que sostenían como bandera, hacerse profesionales y llegar a la cúspide del fútbol. A Ciudad Sincelejo, uno de los dos equipos costeños clasificados a la final del Campeonato Nacional Interclubes Sub 17, lo esperaban con temor Deportivo Cali y Millonarios. El periplo deportivo llevaba dos periodistas. Estaban ansiosos por contar las hazañas que todos esperaban de los virtuosos atletas en la fría Bogotá. La “embarcación” capitaneada por el presidente de la Liga, Jaime Osuna, navegaba entre Bosconia y Pailitas (Cesar) con casi cuatro horas de travesía. Con la bandera de Sucre en el pecho llevaban más de 220 kilómetros recorridos desde la cancha de Florencia de Sincelejo, donde se reunieron para zarpar. Todo era camaradería entre los ocupantes del Brasilia, quienes planeaban llegar a Curumaní para cenar y descansar, pero de repente todo se oscureció para siempre. Una fuerte tormenta De la nada apareció una tractomula. Venía en sentido contrario e hizo cambio de luces al bus que arrullaba a los deportistas en cómodos asientos. Veloces ambos se acercaban a la vaca que yacía inalterable y el piloto de la máquina de carga al arrollar el semoviente perdió el control en la estrecha autopista La "mula" cargada con 30 toneladas de carbón, asomó su vagón convertido en una inmensa y afilada hacha arrasando la nave del onceno. Eran las 7:05 p.m. y minutos antes los jóvenes habían bailado hasta cansarse la canción del momento: “Gasolina”. Luego, ya sin alientos, permitieron a los adultos de la delegación escuchar vallenatos. Pero aquel endemoniado filo borró esa alegría en un solo parpadear, acabando de tajo la vida de ocho futbolistas, el Preparador Físico y el Presidente de la Liga. Rafael Orozco siguió cantando como si nada “La Creciente”, aunque el bus envuelto en una dantesca escena, había sido lanzado a un barranco. Yacía mutilado y en sus retorcidos fierros ocho cadáveres. Mientras, los jugadores Milton Hurtado y Nelson Bustamante morían destrozados a unos 40 metros. No era una pesadilla Agonizaban miles de ilusiones y entre sombras de luces declinadas afloraban gritos y llantos envueltos en incertidumbre y terror. Algunos vieron de inmediato la magnitud de la tragedia, uno: Rodolfo Bolaño. Valientemente, tras notarse ileso, el Preparador de Arqueros, empezó a auxiliar a los heridos. Por el estruendo, un llantero que trabajaba a unos 50 metros dejó su taller y corrió hasta llegar al lugar alumbrando la escena con una linterna. Angustiado decía que había avisado a la Policía sobre el animal en la vía, media hora antes del siniestro, pero que unos uniformados llegaron, lo observaron y se marcharon. Mientras tanto, Luis Grau, técnico de la Selección, salía como podía de la destartalada carrocería. Caminaba sin rumbo en línea recta tropezando como zombi y con sus manos se tomaba la cabeza. De repente en tinieblas apareció un hombre de aspecto militar. Dijo a Bolaño saber de enfermería. “Apuntaba” con una mano al cuello de cada cuerpo y decía si estaba vivo o muerto. Grau a su encuentro con Bolaño le dijo con voz quebrada, “Bola encárgate de todo”. Más tarde fue visto sentado sobre una piedra en la llantería llorando como un niño. El estratega se había traído a trabajar con él desde Barranquilla a su mejor amigo Julio Romero, el primero en ser impactado por el tráiler. Iba al costado de la ventana del segundo sillón de la izquierda con el periodista Walter Contreras, quien escapó del latigazo y vio morir a su lado al Preparador Físico. El periodista Felipe Bertel se sintió caer en un abismo, pero estaba en la entrada al corregimiento “Loma de Potrerillo”. Sus piernas las aprisionaba un asiento y a su lado el cuerpo en posición fetal del jugador Enrique Osuna. Llegaban personas, unas a curiosear y otras a auxiliar, también la Cruz Roja, la Policía y la Fiscalía, que a eso de la 1:00 a.m. ya casi acababan el levantamiento de los cuerpos. Los heridos fueron trasladados al Hospital de Bosconia y los ilesos a un hotel donde amanecieron sin dormir. Vivos, pero también deshechos, recibían llamadas de familiares que no creían tal tragedia. Y los presentimientos sobre el siniestro no duraron en salir a flote. El volante Eider Marmolejo, uno de los fallecidos, había escrito en una pared de su cuarto “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. Pero la frase descubierta horas después del accidente por su hermanito menor, no fue la única. En la habitación de su madre anotó “Cristo te ama y siempre te amará, mamá”. Instantes antes del accidente, tras leer la Biblia, Eider recostó su cabeza, cerró sus ojos y comenzó a orar en silencio, así lo cuenta Adrián Guzmán, quien iba a su lado y fue uno de los futbolistas sobrevivientes. Cicatrices y esperanzas Ya pasaron 13 años y del trágico hecho aún fluyen tristes consecuencias, una de ellas: la muerte de Nelson Bustamante. Tras la desaparición de su único hijo, Nelson Enrique, el próspero comerciante entró en depresión, quebró, enloqueció y murió. A su dolor se le sumó impotencia al precluir las investigaciones contra el conductor de la tractomula, quien alegó no haber visto la vaca. Diego Berdugo, superviviente, jugó en Primera B y hoy es odontólogo; Johnny Ríos, destacado arquero del Junior, hoy es policía y Rafael Prens, quien actuó con el Tolima, es comerciante. Luis Vitola, es profesor de matemáticas, Francisco Pacheco, abogado; Johan Berrío tiene su propia escuela de fútbol y Jairo Sierra, es asistente técnico. Algunos son padres, solo practican fútbol por salud y se emocionan al ver por televisión a Guillermo Cuadrado (Juventus) y David Ospina, a quienes enfrentaron en festivales. Rodolfo Bolaño fortaleció su vena artística, hoy combina su trabajo como preparador de arqueros con la prosa urbana y la pintura, además se graduó como psicólogo. Los periodistas Contreras y Bertel aun no superan el miedo a viajar, pero detrás del micrófono agradecen en silencio la nueva oportunidad que les dio la vida. Entre tanto, Grau, quien quedó traumado por la muerte, prácticamente en sus manos, de estos diez héroes del fútbol, lucha día a día contra este enorme peso. “Era una selección de alto nivel técnico, jugaba con base en la posesión de la pelota y una estructura poco conocida en sus momentos, pues lo hacía con tres centrales”, recordó. Este equipo siempre pensaba en ir a buscar el triunfo jugará donde jugará, tenía una táctica en cada partido, según el estratega y ex futbolista del Junior en los 70´s. Dentro de la investigación del accidente, el supuesto dueño del semoviente, negó su propiedad y nunca se le pudo comprobar su tenencia. La solicitud de indemnización a familiares de las víctimas falló al ser revocada la responsabilidad indilgada a la empresa para la cual trabajaba la tractomula. Por su parte, los policías dijeron haber visto la vaca en la vía, pero que los vehículos podían pasar sin problemas. Finalmente, como castigo por enfrentar la impunidad, los familiares de las víctimas resultaron condenados con el pago de 7 m

Vice Todas las noticias Time14 noviembre 2017 22:21:09


Pedro Romero, el héroe sin rostro

12 noviembre 2017 06:50:05

Pedro Romero es el único héroe de la Independencia de Cartagena que no tiene un rostro visible. Pedro está enterrado en la iglesia de Santo Toribio. Fue uno de los pensadores y artífices de la Independencia de Cartagena, pero no aparece firmando el Acta de Independencia de Cartagena en noviembre 11 de 1811. Su único retrato borroso y manchado por el tiempo, que conservaba entre sus tesoros, el historiador Donaldo Bossa Herazo, se ha ido borrando. Durante muchos años hubo un busto mutilado que simulaba ser Pedro Romero en la Plaza de la Trinidad, forjado por el escultor Héctor Lombana. Como el escultor no tuvo retratos ni señales de su rostro, le propuso a Alejandro Obregón que posara. Así que el Romero al que se le colocaron muchas ofrendas florales, no era Pedro sino Obregón. Hasta que un día de euforia de identidad, el poeta Pedro Blas clamó que esa escultura había que derribarla, y no había terminado de decirlo, cuando ya la gente se le encaminó a la mole de piedra de Pedro. Romero es el único héroe al que le han inventado rostros de tanto olvidarlo y suplantarlo. Hubo en los años ochenta una recolecta de llaves para hacer un busto de bronce del héroe, como si Pedro Romero no mereciera un monumento digno de su aporte histórico. En el vacío del busto derribado, se instauraron unas esculturas famélicas de los supuestos lanceros y del imaginado Pedro Romero con el puño en el aire. Hace seis años, sus vecinos de Getsemaní, para celebrar doscientos años de la Independencia, intentaron recrear su silueta entre los muros, y también la desidia humana, lo borró con las lluvias horizontales de octubre. Se sabe que Pedro Romero era herrero, mulato, un maestro del taller de La Maestranza en el Arsenal, que armaba un cañón, fundía una campana y armaba un barco. Era de la confianza del virrey y apreciado por su alta calidad como herrero en Cartagena. Llegó a tener muchas propiedades en el Centro histórico. No solo la casa donde vivió en la Calle Larga. Su hijo Mauricio era dueño de 34 locales en el Portal del Puente, y un número de esclavizados que laboraban en sus casas. ¿Cómo se comprende que un líder de la independencia tenga esclavos en casa? Pidió permiso al rey para que se le permitiera que su hijo Mauricio José Romero Domínguez estudiara Leyes en Santa Fe de Bogotá, en una época en que se le prohibía a los negros y mulatos estudiar en las universidades. La petición ante las autoridades de Madrid la hizo en 1810, En esa carta, Pedro Romero, escribe con su puño y letra ser “natural de Cartagena de Indias”. Este hallazgo es del historiador Sergio Paolo Solano Aguas, quien en 2016, luego de una pesquisa de muchos años, concluyó que Pedro Romero no era cubano sino cartagenero. Y lo demostró con documentos en mano. La carta de Pedro Romero data del 6 de agosto de 1810, y se puede leer en el Archivo General de la Marina “Álvaro Bazán” de España. Siempre se dijo que Pedro Romero era de Matanzas, Cuba. Pero en Matanzas, los archivos parroquiales y notariales, que hubieran podido ser útiles para armar el rompecabezas, se quemaron a mediados del siglo XIX. Los historiadores matanceros no tenían mayor información sobre el célebre líder de la Independencia de Cartagena. No hay familiares de apellido Romero en la ciudad de Matanzas, que pudieran aportar a esa búsqueda. Si Pedro Romero hubiera nacido en Matanzas, toda su vida prácticamente se forjó en Cartagena. El nombre de Romero irrumpe desde temprano entre nosotros. ¿Por qué un equívoco histórico de dos siglos en Cartagena? Lo del apelativo de matancero, según Sergio Paolo Solano, provino por una misión encomendada por el gobierno local a Pedro Romero, en una aparente escasez de carne, y lo eligieron para inventariar entre sus vecinos de Getsemaní, qué familias tenía criadero de puercos en sus patios. Todos los cerdos fueron decomisados. Los vecinos de Romero cuando lo veían llegar decían irónicamente_“Ahí viene el matancero”. El que ordenaría el decomiso de los cerdos del barrio. Misión ingrata. La familia de Romero Sergio Paolo dice que una de las primeras claves para armar el rompecabezas de Pedro Romero, fue el folio 126 del censo de 1777 del barrio de Getsemaní. Allí en ese documento encontró con una lupa en mano, que en “la manzana No. 20, de Nuestra Señora del Buen Camino (ubicada entre la Plaza del Matadero -actual avenida Daniel Lemaitre-, Calle de la Magdalena y Calle de Troncoso -actual Tripita y Media), se registra a la familia Romero Porras formada por Andrés Romero (49 años, oficio “de la mar”), casado con María Porras (48 años)”. Allí el primer dato clarificador: la familia Porras tenía ocho hijos: Pedro (21 años, soltero, herrero); Petrona (19 años, soltera); Augusta o Agustina (17 años, soltera); Marcelina (13 años, doncella); Andrea (10 años); Melchora (8 años); Andrea (6 años); y María (5 años)”. Los historiadores a lo largo del siglo XX, habían dicho hasta el cansancio que Romero arribaba de Cuba, casado, acompañado por sus hijas. “En el censo de los artesanos del barrio de Santa Catalina (cerca de la Catedral), en 1780, aparece Pedro Romero (24 años de edad) como pardo, miliciano, casado, y con su taller en una accesoria situada la callecita de Nuestra Señora de la Amargura”. Los investigadores habían privilegiado indagar en Cuba y no en Cartagena, sobre los orígenes del artífice de los Lanceros de Getsemaní. Si jamás se encontró un documento que probara que había nacido en Cuba, los documentos de Cartagena cobraron una importancia primordial en esta búsqueda. Los familiares de Donaldo Bossa Herazo dicen poseer un rosario de la Virgen de las Mercedes que perteneció a Pedro Romero, en su fuga a Los Caños, Haití, en la noche del 6 de diciembre de 1815, bajo el Sitio de Morillo a Cartagena. Las casas de Romero fueron saqueadas y tomadas por Pablo Morillo. Romero, sin fuerzas, luego de defender la ciudad ante la amenaza del sitiador, murió de inanición al llegar a la isla. Pedro Romero Bicentenario de la Independencia de Cartagena de Indias Fiestas de la Independencia Fiestas de Independencia 2017

Vice Todas las noticias Time12 noviembre 2017 06:50:05


La justicia: héroes y bandidos

24 agosto 2017 03:09:01 RSS Principal

Ricardo Correa Leer más sobre Ricardo Correa Todavía la recuerdo en la universidad, era pequeña y muy delgada, frágil en su físico, pero vivaz, enérgica y alegre en su personalidad. Tengo que decir que gracias a mi compañera pude ganar Derecho Romano, materia de la que sabía muy poco y ella me dio una información útil antes del examen final, el cual pasé raspando. En 1994 entró a la Fiscalía General de la Nación y allí lleva laborando 23 años. En muchas ocasiones me ha contado historias de su oficio, las cuales revelan un valor único, inmensa capacidad de trabajo y una honestidad férrea. Alicia ha trabajado en diferentes seccionales, especialmente en regiones donde la criminalidad campea y reina la ley del más fuerte. Sin tener en cuenta hegemonías de guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes o mafias, ha adelantado sus investigaciones, y lo que es más admirable, sus acusaciones, sin inhibirse por esos contextos hostiles. Debe estar disponible todos los días de la semana, 365 días del año. Lleva tres años sin disfrutar de vacaciones porque la cantidad de trabajo y la urgencia de las actuaciones judiciales se lo han impedido. Y cuando saca vacaciones no siempre es para pasear o descansar, en ocasiones lo ha hecho para preparar audiencias que considera muy importantes y para las cuales no le queda tiempo en el día a día. Hoy está bajo su responsabilidad la investigación de delitos sexuales y de violencia de género, sus relatos son sobrecogedores. La indignación que le producen estos hechos, ante los cuales otras autoridades se hacen los de la vista gorda, parece que le dan la energía y el valor necesarios para proseguir en su empeño por que haya justicia. También ha sido capaz de denunciar la corrupción de los poderosos. Para completar, vive de su sueldo, sus bienes son escasos, así como austero es su gasto. En el otro extremo de la pirámide del aparato de justicia, viene a mi mente un querido profesor de la universidad, quien fuera magistrado de la Corte Suprema de Justicia hasta hace unos años. Hoy ejerce su profesión con el prestigio que ha cosechado por su desempeño y transparencia como jurista. Es un hombre sencillo, con un moderado patrimonio, justificable totalmente por su sueldo y honorarios. Hizo parte de una Corte que vivió la embestida de un gobierno que quiso acabar con todos los controles y contrapesos que establece la democracia, para tener un poder casi omnímodo. Esa corte tuvo el valor de contener esa arremetida y de adelantar el más contundente proceso de sanción penal contra poderosos políticos que se habían aliado con temibles criminales para ganar elecciones y controlar parte del Estado. Me cuenta mi profesor que en los últimos dos años de su magistratura ya se sentían los sutiles síntomas de una red clientelista que empezaron a tejer los Ricaurtes, Bustos y Tarquinos, que se amplió con la participación del procurador Ordóñez y el fiscal Montealegre más adelante. Lo que nunca se imaginó fue que esta trinca llegara a cometer los delitos que fuera menester para orientar fallos a cambio de enormes cantidades de dinero. Bustos y compañía son la cara oscura, fea y temible de la justicia. Opacos profesionales que han trepado en la carrera judicial como lo hace el peor congresista. Ávidos de poder y mucho dinero, han configurado un entramado de corrupción que nunca había conocido el país en las altas cortes. Para completar el triste escenario, más abajo en la organización judicial también hay jueces y fiscales que corrompen el Derecho y actúan en total contravía de los postulados de justicia y legalidad, beneficiando a delincuentes en un acto de negación absoluta de justicia. ¿Dónde está la solución? No creo que meramente en un rediseño de la forma en que se hacen ciertos nombramientos. Aunque por aquí hay que empezar, tal vez es más complejo. Una buena señal, en medio de todo esto, es la terna de juristas que fue enviada por la Corte Suprema al Senado para elegir un nuevo integrante de la Corte Constitucional, pues en ella no hacen presencia los perversos recomendados de los magistrados truculentos. Fecha de publicación: Jueves, Agosto 24, 2017 Tema: Opinión

Vice Todas las noticias Time24 agosto 2017 03:09:01


Profe de matemáticas: héroe sin capa

30 julio 2017 16:15:14

Por: Hernán Pimienta. Entre el gremio de docentes que ejercen en los centros de enseñanza secundaria, hay un grupo que puede llegar a ser muy respetado, muchas veces temido y otras veces odiado: el de los profesores de matemáticas. Las matemáticas son por mucho la materia más detestada por los estudiantes de bachillerato, lo que trae como consecuencia que para los profesores del área sea tan difícil enseñarla. El prólogo del Lexis 22 de matemáticas dice: “las matemáticas han provocado siempre en los estudiantes reacciones muy claras, o de gran afición a ellas, o mucho más frecuentemente, una gran animadversión”. Son pocos los que escogen voluntariamente estudiar esta licenciatura, esto ha obligado a los directivos de algunas universidades en donde se ofrece esta carrera a pensar en cerrarla. También en las universidades es donde se paga el precio de no poseer suficientes habilidades en álgebra, geometría o trigonometría. Según estudios recientes el 80% de los primíparos llega a la enseñanza superior con pésimos conocimientos matemáticos. Enseñar teoría de conjuntos, aritmética, geometría, álgebra, trigonometría, probabilidad, cálculo integral y cálculo diferencial es para muchos un reto que deciden no afrontar. Las historias de docentes de los Montes de María lo dicen todo. Cómo ser un profesor y no morir en el intento Rodrigo Fernández Tapia, es profesor de Los Robles, corregimiento de San Juan Nepomuceno. “Quería estudiar contaduría, pero el puntaje que saqué no fue suficiente, y la segunda opción era la Licenciatura en matemáticas. Comencé a estudiar por no oponerme a mis padres, pero no me gustaba; después de graduarme comencé a dictar clases y aún no me gustaba. Hoy no me cambio por nadie, me siento feliz y orgulloso de mi trabajo y lo que más me emociona es el aprecio que siente la gente en Los Robles por los profesores”. En San Jacinto, se recuerda mucho al profesor Bladimiro Blanco Bello y él mismo decía que ni era blanco ni era bello. “Era un excelente profesor y aunque tuve algunos problemas con él, no pasaron del ámbito académico. Cualquier duda que tuviera la despejaba con facilidad y me hacía sentir que las matemáticas eran sumamente fáciles y sencillas”, expresa un exalumno. Hernán Yepes Rodelo, profesor de la Institución Educativa León XIII, de San Jacinto, dice que con las matemáticas llega a sentir satisfacción cuando los alumnos participan, “pero también hay decepciones”, dice “como el día que estoy explicando una clase y una joven muy bonita dijo: ‘no sé para qué me van a servir las álgebras, si yo seré una modelo’. Muchos parecen no entender que las matemáticas se usan en casi todo momento. José Carbal Fonseca, profesor en la Institución Educativa Técnica Agrícola, dice que cuando era estudiante de bachillerato tuvo problemas para entender las matemáticas, “pero me propuse a estudiarla para superarme cada día más. Al final me gradúe sin inconvenientes. Decidí estudiar ciencias sociales, pero un amigo al que le pedí que me inscribiera, lo hizo en matemáticas, porque me vio potencial. Hoy con la experiencia que tengo sé que dictar matemáticas es fácil, lo difícil es ser un buen maestro. Siempre trato de encontrar el mejor método de enseñanza y trato de que mis alumnos venzan el miedo y la apatía que a veces sienten por la materia”. Algunos pareciera que nunca logran entenderla. Un amigo impotente al no poder entender los casos de factorización del álgebra una vez exclamó: “¡Baldor ha debido morirse en el vientre de su madre!”, y nunca logró graduarse de bachiller. Leonardo Chamorro Montes, profesor en Montecristo, sur de Bolívar, estudió matemática pura y en sus planes no estaba la docencia. Aprovechó una vacante porque estaba sin empleo y ya tiene nueve años de estar enseñando. “El obstáculo más grande que he encontrado es la mala fama que tienen las matemáticas, y la falta de interés de los estudiantes que también dificulta los procesos de aprendizaje”, asevera. Con cierto orgullo Leonardo me comenta que el nivel académico de la Institución ha mejorado. Este matemático pide que sus alumnos sean puntuales y organizados y dice que un buen profesor tiene que ser paciente y autónomo para escoger su forma de enseñar. “Es una profesión que parece dominada por los hombres, pero también encontramos mujeres dispuestas a facilitar la comprensión y asimilación de los conceptos y fórmulas matemáticas, así como su aplicación práctica”. Y ese es el caso de Carmen Mejía, de Guamal, Magdalena, quien desde niña sintió una gran afición por los números y soñaba con ser ingeniera. Después de graduarse, la situación económica de su familia no le permitió lograr su aspiración y decidió entonces estudiar Licenciatura en Matemáticas y Física. Hoy tiene 19 años de experiencia. “Me encanta trabajar con niños y muchos padres de familia me piden que enseñe a sus hijos. Trato de encontrar las habilidades que posee cada uno de ellos, para que las aprovechen en las clases. Algunos manejan muy bien la parte lógica, otros las relaciones espaciales, otros el lenguaje matemático y eso lo aprovecho para ayudarlos a entender las matemáticas. Y usted, ¿recuerda a alguno de sus profesores de matemáticas? ¿Lo recuerda con admiración o con rencor? Antes de responder piense que realizan un trabajo arduo y mal remunerado, si se compara con lo que hacen otros profesionales, y tenga presente que como dice el Libro de Cálculo Trascendentes Tempranas, “aprender matemáticas requiere esfuerzo para desarrollar y mantener la habilidad”. Matemáticas

Vice Todas las noticias Time30 julio 2017 16:15:14


"Siempre será mi héroe", hijo de Martín Elías habla sobre la muerte de su padre

15 mayo 2017 07:29:56

Eran las 11 de la noche del jueves 13 de abril cuando Martín Elías Díaz Varón, hijo del cantante Martín Elías, recibió una llamada de su papá, quien estaba por subir a la tarima, no sin antes darle las buenas noches a su pequeño hijo. “Me dijo que me quería mucho, que durmiera bien y me tiró un beso”, esas fueron las últimas palabras que Martín Elías Junior escuchó de su papá antes del accidente que le causó la muerte al siguiente día; una noticia que le destrozó el alma. El pequeño estaba en Cartagena esperando a que el artista cumpliera con sus obligaciones para disfrutar juntos sus vacaciones como acostumbraban, cuando le contaron que su papá se había accidentado. “Yo me sentí sin aire, no podía respirar. Esos días fueron muy tristes, me sentía sin aliento, sin ganas de hacer nada, así como cuando uno tiene dolor para todo y no se quiere levantar”, expresó Martincito, con un profundo dolor que reflejaba en su mirada, pero con la fortaleza increíble que demuestra al hablar de aquel momento, sin que su voz tartamudee o se quiebre. Yo lloré mucho, pero después me tranquilicé por mi familia. Yo les decía que fuerza, que mi papá fue un hombre feliz y lo tenemos que recordar por eso”, aseguró. Con una sonrisa de oreja a oreja Martín Jr. recuerda a su papá como un hombre humilde, a quien dice que lo que más le gustaba era compartir con su familia, en especial con sus hijos: Martín y Paula Elena. El primero es fruto de su matrimonio con Claudia Varón y la pequeña Paula con Dayana Jaimes. Desde que nació en Cúcuta, hace nueve años, Martín asegura que su papá estuvo presente en cada momento de su vida. “Lo que más nos gustaba era ir a la finca. Siempre que iba en vacaciones él reunía a los músicos y a los hijos de ellos y jugábamos un partido, pero cuando lo veíamos jugar a él le decíamos que no porque no sabía”, recuerda entre risas el pequeño. Su más grande sueño Martincito confiesa que él sí tiene el talento para convertirse en un futbolista profesional y que desde hace mucho tiempo se prepara para ser el mejor y cumplir el sueño que su papá también tuvo de niño. Incluso, poder llegar a pertenecer al Real Madrid, otro de sus anhelos. “Cuando le dije que quería ser futbolista me dijo que sí, porque ese fue un sueño de él también, pero no lo cumplió porque era muy malito”, dijo entre risas. El mejor regalo Siempre va a haber algo que le recuerde a su ‘Papá Elías’, como él lo llamaba, ya sea al escuchar Veinte vidas más, la canción que más le gusta de su padre, o al mirar las fotos que guarda de aquellos momentos, así como al llevar consigo esa manilla que el vallenatero le regaló y que tiene grabadas las palabras: Papá e hijo. Pero, para él, el mejor regalo que le dejó su héroe fue a su hermana Paula Elena. “Ella es una inspiración más de seguir. Cuando crezca me voy a encargar de ella”, aseguró. Martín Elías Accidente

Vice Todas las noticias Time15 mayo 2017 07:29:56


Manizales por siempre viva y altiva

25 abril 2017 03:10:30 RSS Principal

Jorge Raad Leer más sobre Jorge Raad La existencia de Manizales es una prueba fehaciente de lo que hace un pueblo que tiene amor verdadero por la tierra que lo vio nacer o le proporcionó albergue. Desde cuando los montañeros antioqueños se desplazaron al sur de Salamina y encontraron terrenos que les facilitaron cumplir sus deseos de abrir espacios para construir sus nuevos techos, y convertirse en propietarios de tierras y poder cultivar allí para lograr su sustento diario, hasta el día de hoy cuando las condiciones son totalmente diferentes, el espíritu del manizaleño ha variado poco, aunque aparentemente es un ciudadano que aprecia poco lo suyo. Es solo apariencia, porque cientos de veces ha ejecutado obras que han sido verdaderas empresas titánicas por la demostración de la perseverancia alrededor de sus intereses propios, familiares y sociales que hacen de la ciudad el sitio ejemplar para una vivencia distinta. Manizales es una sola y no se ha repetido en ningún sitio la contundencia absoluta de pertenencia por sus cosas. Ni las guerras, ni los incendios, ni los deslizamientos, ni las avalanchas, ni las quiebras comerciales, ni el desempleo, ni los terremotos, ni las catástrofes agrícolas, ni las dificultades de las comunicaciones terrenas o aéreas, han podido quebrantar la presencia del pueblo manizaleño. La valentía callada del manizaleño no está sólo en quien nació en diferentes tiempos una vez asentados los primeros colonizadores, la tienen también y por adopción consentida quienes han llegado de otros lares y formado familias entre ellos o con los nativos, en primera o siguientes generaciones. A pesar de la amalgama de procedencias dada por la presencia de personas de otros orígenes, como el costeño, el cundiboyacense, o el valluno y muchos otros, exceptuando al antioqueño y al caucano, porque ellos son propios desde los albores de la incipiente villa, se ha estructurado una ciudad en la que quienes han nacido y vivido dentro de sus límites citadinos o rurales no la quieren abandonar. Sienten y expresan: Como Manizales, no hay igual. La inmensa e inolvidable experiencia vivida cuando en una Semana Santa la ceniza que caía sobre la ciudad, desdibujaba totalmente el entorno y se introducían por la nariz, enormes cantidades de minúsculas partículas, la inmensa mayoría de los manizaleños optaron valerosamente por quedarse, por muchos y legítimos motivos, a pesar de lo grisáceo del medio y la incógnita del futuro inmediato y plazos siguientes. Por encima de las grandes pérdidas físicas están las vidas humanas que han sucumbido ante los desastres. Ellas han tributado injustamente sus existencias pero se convierten en una especie de héroes que hacen repensar obligatoriamente a la sociedad sobre lo que sucede en la ciudad. A similitud del título del libro de Frank G. Slaughter: Nadie debería morir, por estas causas naturales y prevenibles, aunque se vocifere lo contrario. Por un lado, están las investigaciones administrativas, legales y penales que deben identificar responsabilidades, si las hay. Por otro, no se deben repetir estos episodios de arrasamiento de los cuales la ciudad tiene un triste recuerdo y para ello los ciudadanos, las instituciones responsables y el gobierno deben proveer lo necesario para que nunca más fallezca una persona por estas causas. No son cosas de palabras, como tantas otras, deben ser hechos reales y prontos. La sociedad debe convertirse en una incansable y estricta interventora. Manizales mantiene su bandera inhiesta y a ello contribuyen todos los manizaleños que con su extraordinaria y generalizada solidaridad han mitigado en parte la conmoción y el desamparo de los damnificados. Los manizaleños, con todas sus obras, continúan en la brega diaria. Siguen siendo excelentes anfitriones, sus industrias continúan con la producción, sus comercios prosiguen en el servicio, la educación regresa a su ritmo habitual, los centros asistenciales redoblan su trabajo y todos a una, como se interpreta a Lope Félix de Vega Carpio en Fuenteovejuna, siguen en la ardua labor que significa ser manizaleño. Manizales y sus emblemas, tienen la propiedad de representar el indómito pero cortés espíritu laborioso en todos los niveles de la vida cotidiana. Fecha de publicación: Martes, Abril 25, 2017 Tema: Opinión

Vice Todas las noticias Time25 abril 2017 03:10:30


Fidel Castro, un héroe en Vietnam

28 noviembre 2016 13:45:43

Cerca de 16.000 kilómetros separan Cuba de Vietnam. Pero tras la muerte de Fidel Castro, Nguyen Thi Huong está desconsolada. Hace 43 años, en plena guerra de Vietnam, el líder cubano salvó la vida de esta joven comunista. En septiembre de 1973, el líder cubano fue el primer dirigente extranjero en viajar a la provincia de Quang Tri, en el centro de Vietnam, que los comunistas acababan de conquistar. El paso de Castro por el país asiático dejó una célebre foto en la que se le ve agitando la bandera del Frente Nacional de Liberación y una anécdota convertida en símbolo de la amistad entre las dos naciones comunistas: el rescate de Nguyen Thi Huong. Esta comunista de tan sólo 17 años resultó herida por la metralla de una bomba estadounidense, durante la visita de Castro en la región. "Intentaba detener la hemorragia con mis manos", cuenta a la AFP. "Antes de desvanecerme en la carretera, pude vislumbrar a un gran hombre blanco con una barba", prosigue Nguyen Thi Huong, que ahora es granjera. Castro la llevó en su coche hasta un hospital. "Lo consideraba como un segundo padre. Sin él, habría muerto hace 43 años", dice llorando. En el Vietnam comunista, desde el anuncio de la muerte de Fidel Castro, los diarios oficiales multiplicaron los panegíricos en memoria de un líder al que siempre se consideró como una aliado de la causa vietnamita. "Cuba está dispuesta a dar su sangre por Vietnam", habría declarado Castro, una frase muy utilizada por la propaganda vietnamita. El padre de la Revolución cubana tuvo una acogida digna de una estrella de rock durante su primera visita al país, en 1973. Miles de habitantes salieron entonces a las carreteras para ver a Castro, que fue a visitar a los soldados comunistas. 'Apoyo para los soldados' "La visita de Castro en Quang Tri dio prestigio a nuestra lucha y confirmó nuestro derecho legítimo sobre esta tierra", opina el historiador Pham Xuan Nam. "Fue una etapa importante y la afirmación de que Vietnam y Cuba eran hermanos y camaradas", añade. Las relaciones se mantuvieron pese al derrumbe de la Unión Soviética y el final de la Guerra Fría. De hecho, el presidente vietnamita, Tran Dai Quang, fue el último jefe de Estado en visitar a Castro, el pasado 16 de noviembre, 10 días antes de su muerte. Castro volvió a Vietnam en dos ocasiones: en 1995 y en 2003, cuando las relaciones entre Hánoi y Washington, el enemigo común, ya habían mejorado. Cuba contribuyó incluso a la reconstrucción del país asiático tras la guerra y financió proyectos de infraestructuras. Una foto del último viaje de Castro a Vietnam, en 2003, lo muestra charlando y riendo con el general Vo Nguyen Giap, bajo un retrato de Lenin. Giap, héroe de la batalla de Diên Biên Phu contra la metrópoli francesa, falleció a finales de 2013. A diferencia de otros países, en Vietnam no se oyen críticas sobre el autoritarismo del dirigente cubano, allí se le sigue venerando, sobre todo entre los comunistas que lo vieron en Quang Tri en 1973. "Nunca olvidaré su discurso cuando declaró que la bandera revolucionaria que sujetaba en la mano estaría un día en Saigón", recuerda, conmovido, Le Van Hoan, de 85 años. "La visita de Castro fue un honor y un gran apoyo para los soldados de la región", dice este miembro del partido comunista, que aquel día lloró entre la multitud. Comunismo Vietnam Muerte Fidel Castro Fidel Castro

Vice Todas las noticias Time28 noviembre 2016 13:45:43


Salvavidas, los únicos héroes odiados

23 octubre 2016 16:14:51

“¡No quiero ser el “malo” de la película!”, exclama Alejandro Powell mientras corre hacia un grupo de jóvenes que se prepara para sumergirse en las aguas de las recién construidas playas del Anillo Vial, en Crespo. El sol brillante de aquella mañana de sábado acompañado de brisa y apacibles aguas, recrean un panorama tentador para cualquier transeúnte que visite esta zona. Para Alejandro, que acumula siete años como salvavidas, este cordón de playas en los que el Distrito prohíbe el baño de mar, requiere más atención que si estuviera custodiando las playas de Bocagrande o El Laguito. “Esta playa está restringida, no está lista para que los ciudadanos la usen todavía”, dice Powell una vez se encuentra cara a cara con los cuatro jóvenes que, en traje de baño, lo miran con desdén. “Las banderas rojas que están puestas a lado y lado de la playa, indican precaución. No las pueden pasar por alto y tampoco pueden exponer sus vidas. ¿Listo?”, reitera Powell. No deja de mirarlos a los ojos, reflejando el afán de hacerse comprender. Desde octubre de 2014, las autoridades, en cabeza de Distriseguridad, instalaron en las playas de esta zona señales de advertencia a fin de evitar accidentes a los bañistas. Debido al desarrollo de las obras, dicha prohibición ha sido constante durante todos estos meses y hasta hoy, ni las autoridades ni mucho menos los salvavidas conocen en qué fecha estarán habilitados estos balnearios para el público. La misión de Alejandro y del resto del Cuerpo de Salvavidas en Cartagena se convierte entonces en una tarea de nunca acabar, pues cada vez que les toca hacer un turno en estas playas, deben lidiar con insultos, amenazas y en muchos casos con agresiones físicas, todo por resguardar la vida de las personas que prefieren no hacer caso y adentrarse al mar. “Estas playas siempre son activas para un salvavidas. Vigilar una playa que no está apta para su uso conlleva más trabajo, porque aún con las normas de seguridad puestas en el sitio, muchos bañistas desacatan esta orden y entonces el salvavidas debe estar listo para un rescate”, señala Powell. Inspecciona el área con sus binoculares y fija su atención en el mar. José Villareal Ruiz completa 10 años como socorrista. Ama su profesión y evoca con orgullo las situaciones en las que ha librado con las olas duras batallas para traer de regreso con vida a una persona a tierra firme. “No es cualquier responsabilidad, es salvaguardar vidas”, dice mientras alista su megáfono para emitir mensajes de prevención a bañistas en las playas de La Tenaza. “Mi último turno en las playas del Anillo Vial de Crespo no estuvo sencillo”, recuerda. “La gente no tiene en cuenta el peligro que representan por ahora esas playas. Algunas sí se dejan guiar, pero hay personas que nos tildan de enemigos y no acatan nuestra autoridad”, cuenta Villarreal. Habitantes de los barrios Loma Fresca, Crespito, Canapote, Alberquita, entre otros, son según Villarreal, los mayores “infractores” de las normas de prevención y precaución de estas playas. “Jóvenes en riesgo de estos sectores no vienen ni siquiera a disfrutar un baño de mar, vienen a pelear, lo que complica nuestra labor”. Los seis sectores de playa en inmediaciones al Túnel de Crespo tienen vigilancia de salvavidas los fines de semana. De lunes a viernes, las garitas permanecen vacías. Solo las señalizaciones de Distriseguridad cumplen el trabajo de advertir a los bañistas. “Estamos trabajando con las uñas. Aún no sabemos con certeza cuándo estarán disponibles estas playas, todo depende del Distrito, de Distriseguridad, de la Dimar y de la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura) por eso pedimos que se nos amplíe la planta de personal para poder cubrir todas las playas”, señala Eduardo Gil, coordinador operativo del Cuerpo de Salvavidas en Cartagena. Alejandro pita varias veces y se acerca a varias personas que merodean en la playa. Una señora junto a dos niñas pequeñas intenta ingresar al mar. Powell las detiene y les previene de la situación: -Buen día señora, le agradezco que se retire de la zona porque está prohibido bañarse aquí-. -Sí, qué pena, traje a mis niñas porque tienen gripita y el agua salada les hace bien-, responde la mujer. -Estas playas están inhabilitadas, la bandera roja lo indica-, replica Powell. -No me fijé, tendré que ir a otra playa, gracias- dice la mujer mientras se aleja. Powell vigila que la señora abandone la zona hasta que la pierde de vista, respira, se acomoda el flotador y camina hacia la garita para continuar con su labor hasta que cae la tarde. ¿Cuándo estarían listas? En diálogo con este medio, la secretaria de Planeación, Luz Helena Paternina, confirmó que el estudio topográfico que evaluaría el estado de la playa para funcionar, sigue en manos de la Dimar y una vez que finalice pasaría a manos de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), para que certifique la disponibilidad de la playa para el uso de los bañistas. “Hasta tanto eso no suceda las playas no pueden habilitarse”, afirmó Paternina. Seguridad en las playas Salvavidas de Cartagena Salvavidas Distriseguridad Alcaldía de Cartagena

Vice Todas las noticias Time23 octubre 2016 16:14:51


Las ventajas de siempre perder

10 mayo 2016 04:29:46 RSS Principal

Fuad Gonzalo Chacón @FuadChacon Leer más sobre Fuad Gonzalo Chacón Mis recuerdos sobre aquel diciembre de 1997 son bastante difusos, y muy seguramente con los años algunas lagunas del tiempo se han ido llenando con detalles que nunca sucedieron. Era joven, quizás demasiado para entender lo que estaba pasando, pero no tanto como para no tener claro que algo estaba pasando. Era un domingo normal de cabro, pepitoria y Kola Hipinto que transcurría sin mayores sobresaltos, salvo por el inusitado número de camisetas amarillas que inundaron la ciclovía de la Carrera 27 esa mañana. Desde Los Tres Elefantes hasta el Seguro Social, un solo color se había tomado por asalto la calle. Esa tarde, el equipo de Bucaramanga viajaba hasta Cali en busca de la hazaña, ganar por primera vez el título de la entonces Copa Mustang frente al invencible América, aquel gigante de 99 puntos y un intimidante primer puesto en la tabla. Era casi navidad y para llegar al cielo teníamos que bajar al infierno con un 0-1 en contra del partido de ida y robarnos la copa de la cocina del mismísimo diablo. Era el guion perfecto para algún filme de superación deportiva, el trillado “David contra Goliat” bíblico que los periódicos han desgastado a placer, el óctuple campeón contra el novato retador. Pero lamentablemente la historia a veces se fatiga de fabricar héroes y un minuto antes de acabar el primer tiempo el Tren Valencia con un cabezazo fulminante se encargó de recordarnos por qué nos apodan el equipo canario. Final del partido con un 2-0 que fue poco y ese silencio avasallador característico de la derrota que se esparció como una plaga por la ciudad. En cuestión de noventa minutos, la capital de Santander se había convertido en un sepulcro, toda Bucaramanga estaba oficialmente muerta. Hoy, 67 años después de fundados y con las vitrinas polvorosamente vacías, estamos a media cuadra de ser fácilmente el peor equipo de Colombia. Pero más allá del bullying recurrente de tus amigos, las decepciones constantes cada fin de semana y entrar en la historia por lo mal que juegas al fútbol, nunca haber sabido lo que es ganar tiene su encanto, y no hablo del ridículo “perder es ganar un poco” con el que le inyectaron mediocridad a toda una generación. Es el mantener viva esa ilusión de que algún día será tu turno de sentir esa alegría que todos los demás ya conocen. Creer en las causas perdidas tiene una mística que la facilidad de las atronadoras ganancias no conoce. Y entonces llega el Leicester City, un humilde equipo coleccionista de fracasos durante 132 años que esta semana le enseñó al mundo las ventajas de siempre perder: Te vuelves inmune a las derrotas, valoras mejor las pequeñas conquistas y saboreas al doble las míticas victorias. Aprendes a persistir aun cuando no tienes ninguna razón para seguirlo haciendo y te vuelves un optimista irremediable. Mientras tanto, Bucaramanga espera con la firme convicción de que el otro año será, como lo hicieron por más de un siglo los leicesterianos, hasta que un día tuvieron razón. Fecha de publicación: Martes, Mayo 10, 2016 Tema: Opinión

Vice Todas las noticias Time10 mayo 2016 04:29:46